El Mundo en que vivimos
Actualidad, el 15/08/2011 por María Inés Aguila Fuenzalida
Comprendamos de una vez por todas que todo lo que está ocurriendo es obra nuestra. Verdaderos esteparios luchando por un mundo mejor, sin embargo, no somos más que minúsculos seres que no hemos sido capaces de sostenernos con humildad y transparencia. Es obra humana el amedrentamiento, la hipocresía y la falta de criterio. La desigualdad y la falta de oportunidades también son parte del complot que no hemos podido manejar porque ya se nos fue de las manos.

Patrañas van , mentiras vienen. Soñar no cuesta nada, aunque sean verdaderas pompas de jabón que se deshacen en cinco segundos . Día a día nos enfrentamos al flagelo de la cesantía, la pobreza y las deficiencias estructurales de un mundo que cada día se torna más ajeno, simplemente porque nos alejamos de lo esencial y no queremos reconocer que nos quedó grande reconstruir y pelear por un mundo mejor.
Uno debe aprender a no tener miedo a lo que dice y siente, lo lamentable es que ser genuino conduce al descrédito y a la burla , la sobrevivencia no permite sentimentalismos . No es fácil recomenzar en un país que no beneficia al ilustrado desprotegido, ni hablar del que creció sabiendo que sus proyecciones eran mínimas.Sin salud ni perspectivas profesionales no queda más que reinventarse y luchar . No podemos obviar que la universidad de la vida es aquella que da el mejor de los doctorados, a pesar de lo dura y corrosiva que puede llegar a ser.
Las antiojeras empañan la claridad de juicio y el egoísmo aliviana el discurso , en pos de creer que vamos bien encaminados, nos cuesta mirar a nuestro alrededor y pensar en nosotros mismos como parte de un universo completo .

Observando desde un prisma personal nada cambiará porque en un abrir y cerrar de ojos nada puede mutar . Se requiere pensamiento sólido, convicción y cordura. También un Estado que priorice al ser humano . Una verdadera utopía que a estas alturas sería como parte de un buen comics . Todos terminamos teniendo un precio, el precio lo pone la apariencia y la superficialidad. No importa que empeñes tu vida, no eres más que un frasco de mermelada con código de barra,¿ quien tuvo la culpa de eso?, el propio ser humano.Nosotros mismos hemos cavado nuestra propia tumba. Dejemos de engañarnos. Al menos reconozcamos lo que hacemos.
Ni siquiera la fuerza de la Naturaleza ha logrado que nos centremos . El decálogo de las buenas costumbres ya no existe y no volverá en gloria y majestad . Somos verdaderos roedores esquivando la realidad. Creyéndonos dueños de todo sin tener nada. Hablamos de educación y no sabemos ni hablar. Exigimos justicia y no tenemos idea de leyes.Dictamos cátedra ,pero consumimos farándula y créditos de consumo . Hablamos de movilidad social y discriminamos hasta por cosas insólitas. Es fácil analizar sin la vivencia , somos expertos en ello.Nos " creemos" educados, y ni siquiera " nos creemos el cuento".
La educación es el derecho a vivir en un clima armónico, acceder a libros y poder ir a ver buen cine sin sentirte un bicho raro. Es aceptar al otro en su exquisita diferencia. Poder escoger libremente lo que estudiarás sin pensar que hay carreras de primera o segunda categoría . Educarse bien no es sólo acceder a la Universidad, sino ser una persona que se siente orgullosa de lo que es, porque tiene claro lo que quiere en la vida .
No necesitamos autoproclamaciones para mejorar el mundo . El mundo sigue siendo el mismo, con belleza y flaqueza . El mismo de siempre pero lamentablemente día a día con más dolencias. Un mundo enfermo, cada día más traumado y lleno de trancas.
Un mundo que necesita sanar y valorar lo primigenio; lleno de vida pero irrefrenablemente enfermo.
Hagamos algo, antes de que sea demasiado tarde.
Me hago cargo de mis dichos.
María Inés Aguila Fuenzalida.
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