La Mujer entre Naturaleza y Cultura (Primera Parte)
Cultura, el 19/10/2011 por Emmanuel Milla-Gatica
El mundo postmoderno ha hecho de la mujer un objeto, una imagen-objeto, un icono publicitario a través del cual se vehiculan los deseos, fantasmas y productos de consumo.
Podemos fácilmente comprender que, en consecuencia sea cada vez más dificil para la mujer el desenvolverse e identificarse en un mundo que la agrede permamentemente, transformando no tan sólo solo su cuerpo sino también, y sobretodo, su naturaleza más íntima.

¿Es esto la mujer? Es la "mujer-objeto" que vemos en los magazines, es la mujer-objeto que despierta las envidias y las codicias de los hombres, que sirve para vender y que nos permiten imponer esterotipos, generar ideales estéticos al servicio de la publicidad, de la televisión y del cinema. Esta mujer-objeto no es más que una representación, una imagen omnipresente de la sexualidad en nuestras culturas. Una no va sin la otra. La pregunta se impone de immediato: ¿Qué sabemos de la mujer y de su femineidad, estaremos más informados de su ser y de su esencia considerando esta avalancha de imágenes que nos invade cada día? Podemos temer que no. La imagen de la mujer de la postmodernidad no es más que una imagen, un producto, no es la esencia de su femineidad lo que una cultura como la nuestra ha hecho, esa es toda la diferencia.
Pero, ¿podemos hablar de "naturaleza" de la mujer independientemente de su cultura?
Por supuesto, aconteció efectivamente la revolucion femenina, la sacro santa cólera contra los valores tradicionales de la mujer-que-ofrece-placer, de la mujer-cocinera, de la mujer-cria-críos, de la mujer-artificio de la publicidad, etc etc.
Pero, ¿el feminismo, en su combate, muy a menudo, no ha pasado también de un extremo al otro? Si consideramos algunos textos o escuchamos algunas feministas, ser mujer hoy en día, no será en el fondo, hacer como los hombres e imitar a los hombres?

Una nueva categoría se destaca de toda esta enredadera de reivindicaciones y es lo que yo llamo: las "Caceroleras". Un un absurdo ya que No se puede definir una esencia en opocisión con otra, se define por ella misma o no se define: lo que generalmente se obtiene es la negación de la primera esencia y, en este caso, la Mujer!
Otra pregunta que se impone es: ¿Tendremos en nuestras culturas un problema de identidad sexual ligado a la femineidad?. Lo que genera de immediato la clásica pregunta: ¿La femineidad será un artificio de cultura, un "avatar" o una verdadera diferenciación de naturaleza ?
Todo intento de respuesta incluye la explicación de ciertos conceptos que esconde la pregunta, tratemos entonces de definir a que corresponden tales conceptos.
Naturaleza femenina y cuerpo femenino

Por "naturaleza" entendemos, en un contexto tradicional, aquello que constituye los caracteres propios de una existencia dada, y lo que de alguna u otra manera orientará a un de-venir.
Existe, por ejemplo, en la naturaleza del fuego la particularidad de quemar, y en la bellota la de transformarse en roble y seguramente no en un manzano ni mucho menos en un peral.
En la naturaleza de la semilla de rosa se esconde la rosa y la fragancia de la rosa, no la del lirio ni la esencia del lirio. La naturaleza contiene en germen las virtualidades que estan llamadas a existir, a realizarse, conforme a la Naturaleza y sus leyes, que no humanas y seguramente tampoco divinas, que determinan el de-venir de lo que una cosa natural será.
Aristóteles diría que el pequeño hijo de la ardilla contiene en "potencia" la ardilla adulta y que el desarrollo, el crecimiento posterior no demostrará y realizará mas que su Idea, la Idea de ardilla. No puede hacer otra cosa que realizar su naturaleza. Cuando este se hace adulto no hace más que transformar en actos lo que estaba en él al nivel de potencialidad. Jamás se le ocurrio a Aristóteles que el hombre pudiera ser de otra manera, puesto que nosotros también formamos parte de la naturaleza. Sin embargo, aquí Aristóteles piensa evidentemente en el género humano y no sólamente en la naturaleza masculina.
Por lo tanto, estamos en derecho de hablar de una "naturaleza" de la mujer que se encuentra en estado de virtualidad en la niñita, que poco a poco se despierta cuando se transforma en una joven y que, naturalmente, será una mujer, sin que intervenga otra cosa que un simple proceso natural por el cual se realizan sus potencialidades femeninas. Las potencialidades de la Idea de la mujer se abren y se despliegan como los pétalos de la rosa en el momento cuando se transforma en rosa., sin que esto sea un misterio. La jovencita se hace mujer y decubre lo que ella es, se extraña y sorprende, cuando se hace mujer.
Escucho desde aquí el huracán de reproches y de comentarios: como, no es de esta manera que nosotros hoy en dia, pensamos la femineidad!
Primera razón: este tipo de análisis quizás genere reclamos entre las “Caceroleras” y defensoras feministas del "culturalismo": como, este ignorante no sabe que no se nace mujer, sino mas bien nos convertimos, fue Simone De Beauvoir que lo dijo. Además la Idea de "mujer" es un concepto cultural, al igual que las buenas maneras, que las creencias y el lenguaje, un concepto cultural entre tantos, un concepto "relativo", por lo tanto variable de una cultura a otra. Artificio de cultura, un punto es todo.
Hay además una segunda razón, mas extensa, que nos permite, a nosotros, modernos, rechazar el concepto de naturaleza. La idea de naturaleza de una cosa participa de una representación de la Naturaleza que es tipícamente aquella del paradigma finalista, paradigma que no tiene curso en nuestro paisaje intelectual desde hace siglos.
Para nosotros, modernos, la Naturaleza se piensa según el paradigma mecanicista, ella es primero y ante todo, una immensa máquina, regida por leyes fisicas, por mecanismos que la ciencia explica perfectamete o trata de explicar, cosa que es lo mismo, pero que ofrece resultados deliciosamente opuestos.
La naturaleza de algo no quiere decir nada de preciso en un contexto, existen propiedades biológicas, propiedades fisicas, elementos, pero ¿una naturaleza ?. ¿Qué es esto ? Es un término muy vacuo para nosotros, un término que engloba una especie de animismo primitivo.
La naturaleza de una cosa es algo asi como ese "espíritu" en el cual el primitivo veía el viento, el agua, el espíritu de sus ancestros, del antílope, no es algo objetivo, no es empíricamente demostrable y lo que es peor, no es científico. Todos, sin excepción hemos sido educados, formados por una ciencia fundada sobre el paradigma mecanicista, y en este modelo, no hay lugar para la idea de "naturaleza" de una cosa.
La implicación concreta es que, cuando nos interrogamos sobre la naturaleza del hombre, no hacemos más que reducirla a lo que nos parece objetivo, a su cuerpo, a su biología. El cuerpo es el soporte de lo que es innato, de eso que es natural, y todo el resto es adquirido, lo que induce necesariamente la idea de “cultura”.

Desde entonces, en la lógica misma del paradigma mecanicista, no podría existir un innato espiritual, una naturaleza espiritual. Lo innato es orgánico y nada mas. Nos glorificamos de haber inventado el hombre como un ser de cultura, un ser que no debe absolutamente nada a la Naturaleza, salvo, tal vez, ese cuerpo-objeto, suma idiota de mecanismos biológicos.
De esta manera nos es imposible de hablar de una naturaleza de la mujer, y la mayor cantidad de las feministas, las pensadoras, las caceroleras, cayeron en esta trampa y siguen cayendo a pesar de las evidencias.
Los imperativos ecológicos actuales estan ahí para demostrar la aberración de esta concepción del pensamiento humano, la globalización nos demuestra que las inquietudes de los unos son las inquietudes de todos y que de nada sirve continuar alimentando esa dualidad entre el hombre y la mujer. Tenemos mucho mas que ganar en una entera y compartida solidaridad que seguir tirando sostenes en la calle, lo que me parece tan ridículo como folclórico.
Según esta manera de ver las cosas, la mujer es una invención social, una figura histórica, un artificio, un ser de cultura que no le debe más nada a la Naturaleza y es esto lo que nos defienden las feministas.
Desde este punto de vista, si hay algo de naturaleza en la femineidad, debe estar entonces en la estructura de su cuerpo y, en este capítulo, no hay menos que decir en relación a la reapropiación cultural de la idea misma de mujer.
Es verdad, felizmente, que una mujer por su cuerpo difiere de un hombre, desde un punto de vista fisico existe una diferencia remarquable.
Si bien es cierto que todo ser humano vive, siente, sufre en su cuerpo de la misma manera, la mujer, posee en ella, sobre el plano objetivo de su fisiología atributos radicalmente diferentes del hombre. Estos atributos le dan una apariencia natural, esos mismos rasgos que, aparte de su cuerpo, la hacen un ser femenino.

Una mujer posee proporciones particulares, una entonacion de la voz, una gestualidad, una manera de ser en el mundo, que no son en nada parecido a las del hombre. Hay en el caminar de la mujer un movimieznto particular que identifica immediatamente la femineidad. La musculatura de las mujeres es menos desarrollada que de los hombres, glonalmente su talla es mas pequeña. La pelvis de las mujeres es mas larga que la de los hombres. Un biólogo agregaría que la importancia del pecho en la mujer le impone un porte particular de su busto para mantener el peso de sus senos, porte que no tendria un hombre por ejemplo. Podria fijar otros detalles en lo que concierne a la pilosidad de la piel que es menos abundante en la mujer que en el hombre. Los rasgos faciales son, en la mujer, mas finos y regulares que en el hombre. Generalmente, el cuerpo de una mujer engloba una gran armonia respecto al cuerpo del hombre. De este punto de vista, es posible mirar la mujer como un objeto estético, un objeto a los lindes decorativo para amueblar la existencia de una persona, como se decora un muro con un cuadro. Una muñeca que por las necesidades de la causa se debe "emperifollar" correctamente.
Dichos atributos se inscriben en los rasgos de su función natural puesto que ella es la única que puede portar el feto y dar la vida. La lactancia y la maternidad estan naturalmente incluidas en la biología de su cuerpo femenino. En vista de que, sin ser bruto y vulgar, se puede decir que la mujer es biologicamente una "hembra".
En las sociedades menos industrializadas o desarrolladas económica y socialmente, donde las mujeres se casan jóvenes para arrancar de la tutela de los padres más que por amor, una joven descubre su naturaleza de mujer con su embarazo.
Estar embarazada, sentir el feto desarrollándose en su vientre, es encontrar un carácter que la joven mujer ignora aún, aquel de dar la vida. La fecundidad segun la carne es un atributo especificamente femenino, el hombre no puede conocer que la fecundidad según el espiritu. La lactancia instala una relación en el tiempo, la relación entre la madre y su hijo por la cual una mujer descubre en ella esas cualidades que hacen de ella un ser que se siente feliz en el amor, en el cuidado que ella entrega a ese niño. La mujer, de este punto de vista se define en su funcion de llevar el niño y de educarlo.
La reducción de la mujer a su función biológica es una representación común en las sociedades, mismo en las mas avnazadas social y culturalmente, una representacion machista. En el campo se juzga el valor de una hembra en su capacidad a dar crios, una "bella bestia" que va a parir mucho. Durante siglos hemos mirado a la mujer de esta manera. Aun se escucha aconsejar al hombre de:: "buscar una mujer bien hecha, con caderas anchas que te dara hijos robustos".
La diferencia que muy a menudo prevalece entre un hombre y una mujer es antetodo sexual. El cuerpo femenino es, del punto de vista de la mentalidad estrecha de aquel que no ve mas en la mujer que sus atributos sexuales, un cuerpo-objeto, el objeto de los deseos del hombre. Es, bajo, este concepto que se apoya la pornografia para realizar su producción. La mujer así definida es ese objeto capaz de procurar placer, objeto de un asedio fugaz, objeto de fantasmas del cual la única finalidad es de satisfacer el placer sexual, de alcanzar el orgasmo para evacuar lo más rapidamente posible la pulsión y entregar satisfacción. El cuerpo-objeto no vale mas, entonces, que para la exhibición de lo que se llama la "pulsion": senos preponderantes prometidos a manos hambrientas y orificios de carne ofrecidos a la "violencia" de machos en celos.

Todo aquello que en un cuerpo-objeto atrae la "pulsion" se multiplica y enfatiza en la imagen y toda la invención de la penetración no es más que una repetición aburrida de los fantasmas preliminares de la carne al servicio de la masturbación. Es indiscutible que la cultura occidental ha logrado en ese dominio a superar todos los límites que las culturas tradicionales habian fijado. Es la que mejor ha logrado reducir el cuerpo femenino a un cuerpo-objeto expuesto al placer del hombre. Sin embargo, de esta manera, ella a terminado, a fuerza de representaciones, por disolver la violencia hecha a la mujer en el estetismo, a tal punto que la violencia misma ha terminado siendo aceptada como un acto de amor!
El común denominador entre esos diferentes aspectos de la femineidad, está a la vitsa desde un punto de vista exterior, desde el punto de vista del objeto, desde el punto de vista del cuerpo-objeto, de no buscar en la femineidad otra cosa que su caracter objetivo.
Empero, la femineidad no es una determinacion objetiva. Y esto no es el resultado solamente de una determinación donde la causa seria el cuerpo-obejto de su biologia. La feminidad es esencialmente subjetiva, ella se comprende desde el interior, no del exterior, y solo la podemos comprender, en tanto que hombres, como la expresion de su interioridad hacia el exterior y no como comunmente solemos hacerlo. Jamás podríamos explicarnos el contraste que existe entre el cuerpo objetivo y el sentimiento interior sin este.
Un hombre puede sentir un deseo amoroso tan intenso como el que siente una mujer, también, en una relación homosexual, y lo mismo ocurre con la mujer.
Hay muchas mujeres que no se sienten bien en un cuerpo de mujer, que se sienten masculinas así como hombres que rechazan su naturaleza masculina. Los unos y los otros van hasta la cirugía y los diferentes tratamientos hormonales pesados para tratar de "rectificar" lo que la naturaleza ha hecho de ellos, para tratar de corresponder al sentimiento de si con su naturaleza biológica. El Transexual, por ejemplo, sería incomprensible si la femenidad o la virilidad se resumerian a un fundamento puramente biológico.
La femineidad puede ser rechazada en lo que posee más intimo, lo que implica que de todas maneras esta inscrita y presente en cada uno de nosotros y que, de todas maneras, ella esta solamente mas afirmada en la mujer que en el hombre. Un homosexual es, de una cierta manera, un ser en quien la naturaleza fisica y la naturaleza spíquica no se corresponden, que necesita de afirmar una naturaleza que no es la suya puesto que socialmente es muy dificil vivir en esta contradicción, afirmar su femineidad cuando es hombre o lo contrario.
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