El Triangular Magazine — Informacion, Arte y Cultura

Percibir, Sentir y Razonar

La religión Aymara

Cultura, el por El Triangular Magazine

Comentar
 
 
La religión Aymara es una armonía entre el cristianismo y las creencias antiguas.  Antes de la ocupación española, los credos religiosos de los Aymaras estaban enfocados en un mundo espiritual.  Su religión es dirigida a los Achachillas o Mallkus, que son los espíritus de las montañas nevadas que circundan sus pueblos, a la Pachamama, y a la serpiente Amaru, vinculada a la subsistencia por las aguas, ríos y canales de irrigación de las tierras agrícolas (3.000 a 2.000 m. de altura). Cuando los españoles llegaron a América del Sur y los Andes, ellos trataron de destruir la religión de los Andinos y se reemplazó con el cristianismo, pero su procedimiento no tuvo éxito. 
Podemos reflejar en diferentes ceremonias actuales el sincretismo entre ambas culturas,  mezcla del Cristianismo y las creencias antiguas  Andinas. 
 

Por ejemplo este Bautizo, como podemos  observar se realiza en una Iglesia Rural, se encuentra una Cruz que simboliza la religión, además la Virgen que se encuentra a un costado delata indudablemente una mezcla entre las culturas, puesto que las personas que se encuentran en la Iglesia  son de descendencia Andina. Y que mejor simbolismo de ella que el manto que se encuentra en la misma cruz. 

Incluso al término de la ceremonia de Bautizo se realiza una comida típica Quechua Aymara,  papa chuño, carne de Llamo, ensaladas surtidas y por supuesto una  música acorde con las tradiciones. La música es muy importante en las ceremonias religiosas  andinas, pues dan cierto realce y particularidad sobre todo su sonido, muy contagioso y alegre.
Sin embargo el culto Aymara,  es uno solo. Es un culto anual que se desarrolla al ritmo de las estaciones. Este culto se ha actualizado por las circunstancias en donde vive la comunidad Andina. Es de la siguiente forma como las personas quechuas aymaras miran su espacio, este siendo trascendental para su creencias religiosas.
 El Aymara concibe su mundo como un espacio en el que el Este u Oriente es lo que está Adelante, porque allí nace el Sol y hacia allá se dirige la mirada (templos y casas deben mirar hacia él). Es el origen del agua y de la vida. El sol y las lluvias nacen allá, también significa Dios cultivador.
Esta Iglesia esta mirando en dirección a la salida del sol.

 
El Centro, son los valles y quebradas, es lo que está cerca, o Acá, y  el Oeste u Occidente es lo que está abajo o Atrás. Allí es donde se pierden las aguas y termina la vegetación; es el desierto y también la dirección donde van los muertos.
Allá se fue Viracocha, el dios creador y cultivador de Los Andes, (el que partió hacia la Gran Cocha) el Océano Pacífico, después de haber terminado su obra de creación. 
 

Estos son los tres espacios espirituales del Aymara:
El Arajpacha simboliza la luz y la vida. Es el este.
El Manquepacha simboliza la muerte y la oscuridad. Es el oeste. 
Y el Akapacha es el espacio que queda entre el cielo y el infierno o entre la vida y la muerte. Es el centro, donde habita el hombre Aymara.
El principio del Tinku es del equilibrio y la reciprocidad entre él, la comunidad y estos espacios. (Tinku viene del verbo Tincuy; emparejar, equilibrar, adaptar).
El Aymara persigue el Tinku entre el Arajpacha y el Manquepacha. 
El trata de vivir en armonía, buscando ser sabio en el Akapacha sin caer en los extremos.
En todas las celebraciones rituales se recuerda a los Achachillas o Mallkus (señor o mandatario) y a la T'alla (señora). Se les invoca también en situaciones de crisis o necesidad. Su culto específico y solemne es en el mes de febrero: el Día del Compadre, en que la gente sube al cerro y levanta un palo llamado Arco que es revestido como pastor para representar el espíritu. 


 El Arco significa nueva vida de la muerte; es, también, la semilla que cae en la tierra, muere y produce nueva vida.
Estas celebraciones se realizan en casas, campos y corrales. En ellas el aymara es celebrante y sacrificador o suplicante, en cambio en las fiestas de la religión sólo es el suplicante. El brujo llamado Laika es el celebrante de sus ritos. 

 


La vida religiosa aymara como mencionamos antes es un sincretismo entre dos culturas y que hoy en día han variado aun más debido a diferentes movimientos que llegan a nuestro país.

 Otro ejemplo es Semana Santa, se ha mimetizado en muchas casas Andinas,  celebrándolo comprando huevos de pascua.


 
 
Comentar

La religión Aymara

Necesita conectarse para comentar este articulo

Suscríbase ahora

No hay comentarios. Sea el primero en comentar este articulo

Mi cuenta

Suscríbase ahora

El Triangular en el Mundo