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Barack Obama: Premio Nóbel de la Paz y de la Guerra

Editorial, el por El Triangular Magazine

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Siempre existirán los descontentos respecto a la Guerra de Afganistán, aquellas personas que pasan su vida criticando y los que piensan que es suficiente con ir al encuentro de los terroristas Talibanes con una bandera blanca de la paz.

 Por lo general, los mismos que critican son precisamente  los que no hacen nada y así despilfarran su excelente energía en vez de  proponer ideas. Tal  vez,  si estas personas intentaran ver la situación desde una perspectiva diferente, se darían cuenta que en esta "guerra sucia" no hay soluciones claras y únicas, pues muchas veces ignoramos las leyes de la guerra.

Sin embargo, más allá de la opinión, de la información o del nivel de ignorancia que poseamos frente a los asuntos de la guerra, se hace  necesario explicar lo que define el "retiro" de tropas de una zona beligerante. Y aquí, seré muy crítico frente al equipo de comunicantes de la Casa Blanca, pues se olvidaron de explicar el por qué de la necesidad de ese envío de tropas suplementarias hacia  Afganistán.

No voy a entrar en una larga explicación técnica de lo que significa "retirarse" de una zona beligerante, tan sólo lo resumiré en palabras sencillas:
Cuando un general decide retirarse de una zona beligerante para efectuar sin pérdidas su respectivo abandono, necesita tropas para cubrir su "espalda" puesto que es ese instante cuando su ejército se encuentra más débil o mejor dicho en una postura crítica pues las tropas no pueden empaquetar y embarcar la logística y al mismo tiempo protegerse.
A esto se agrega que la "guerra" que conducen los talibanes no tiene nada de lo que representa una guerra normal; la actividad militar de estos grupos está más próxima de lo que se podría denominar como "guerra de guerrillas" que una guerra normal, y aun así, puesto que en la guerra de guerrillas tal cual como definida en los manuales, se caracteriza por tener principios, honor y sobretodo se lucha y combate por un Ideal.

Los talibanes y los seudos integristas musulmanes del Afganistán son por lo general grupos que luchan por el control del trafico del opio, señores de guerra, narco-traficantes, sin principios, ni honor y aun menos ideales, vale decir, la vida de un anciano, de una mujer o de un niño para ellos no tiene ningún valor, no es lo mismo para nosotros, para un soldado occidental acostumbrado a respetar valores universales, a defender ideales.

El envío de tropas suplementarias decidido por Barack Obama recientemente responde a esta simple necesidad, no a un incremento de la guerra como lo pretenden aquellos que viven criticando o esos grupos de pacifistas que forman parte del folclore humanista mundial.
 Es difícil explicar que para acabar con la guerra es necesario enviar mas tropas, y esto fue el "error" de los comunicantes del Pentágono, si error hubo, conservadores por su gran mayoría, que dejaron campo libre a esta crítica de "supermercado" a la cual se libran tanto los "pacifistas" como los "criticones" creyendo obtener "profit" del efecto negativo de un tal anuncio.

Los "Halcones" del Pentágono quieren la guerra eternamente y cueste lo que cueste, ven muy mal esto del retiro pues lo consideran como un signo de derrota por parte de la primera potencia mundial. El trabajo de lobbyng del presidente Barack Obama y de su equipo no fue cosa fácil de obtener, fueron horas y horas de negociaciones, de concesiones para por ultimo obtener un consenso respecto a esta delicada cuestión, lográndolo con gran talento. Luego quedaba enfrentar la opinión publica, ardua tarea, la que jamás esta satisfecha de nada; los periodistas que para vender papel son capaces de asesinar a sus propias madres, los izquierditas nostálgicos que están seguros que el muro de Berlín aun está de pie, los pacifistas que pretenden organizar  y vivir en paz por arte de magia . Seamos serios.

 Todos podemos tener opiniones totalmente opuestas sobre la decisión de Barack Obama de enviar alrededor de 30.000 soldados adicionales al país de  Afganistán o incluso sobre el contenido de su discurso de aceptación del Nóbel de Oslo. Sin embargo, es de nuestra consecuencia coincidir que su discurso fue elocuente y  a la altura de las esperanzas de un presidente demócrata como Obama.

 El presidente logró, no sin dificultad, defender con persuasión sus argumentos sobre la necesidad de utilizar a veces la fuerza contra algunos enemigos "brutales". Personalmente, y mas allá de todo proselitismo, el discurso de Barack Obama fue bastante bueno, explicando que recibió el premio de manera prematura, y tal vez inmerecida, recordando por encima de todo, como lo dijo: "existe el mal en el mundo".

Esta ultima noción podrá sorprender y dejar a los progresistas preocupados, algunos no tardaran en buscar referencias con el discurso bipolar del presidente Bush y su eterna lucha entre el bien y el mal. Aquí se trata de no ignorar la presencia de sectores que promueven la violencia y la negación de valores universales y admitidos por la gran mayoría. Incluso el propio  Dalai Lama vio como una forma positiva de progreso en favor de la paz la entrega del Nóbel señalando que "le dará valor, y una mayor responsabilidad moral".
El discurso fue  intelectualmente riguroso y moralmente lúcido que preconiza un justo equilibrio en la lógica de ir a la guerra con la fe y la necesidad de construir un mundo más equitativo y pacifico. La paz no hace la Paz, y no hay nada que demuestre que un mundo sin armas sea un mundo con mayor Paz, esto no es ni siquiera una utopía.

 Es necesario ser realistas y  razonar  que se hace muy difícil pretender presentar soluciones no militares a organizaciones o entidades  que no conocen mas que la violencia como forma de diálogo, que no demuestran absolutamente ningún respeto por la vida, ningún código ni de honor ni de valores. Como dice el proverbio chino: "al necio mientras le muestran la paz este mira el dedo" corresponde muy justamente a todos aquellos que pretenden solucionar situaciones bélicas con un simple grito de: Paz en el mundo.

Por eso a mí parecer, este Premio Nóbel es lejos el más merecido durante estas últimas décadas, junto al de Nelson Mandela, y lo único que podemos señalar es que mas allá de las innecesarias polémicas, de las conjeturas de aquellos que no ofrecen ninguna solución razonada ni objetiva a las dificultades políticas actuales del mundo,  los invito  a dejar atrás sus barreras ideológicas en vista de búsqueda de soluciones concretas, incluyentes y universales.
Con anterioridad  Obama no  ha escatimado en esfuerzos para llegar a soluciones efectivas frente a las problemáticas que conciernen a los Derechos humanos. Tenemos por ejemplo el cierre de Guantánamo;  su discurso a favor de este tema durante su visita a China;  su intransigencia mostrada frente a los abusos cometidos por el estado de Israel hacia el pueblo palestino. Evidentemente queda mucho por hacer, sin embargo por algo hay que comenzar y Barack Obama, no lo olvidemos, viene de comenzar su mandato, y no puede cambiar las cosas de la noche a la mañana pues no es un Mago.

Tenemos que seguir nuestro combate para que ciertos tratados sean ratificados o puestos en plaza, como por ejemplo, aquel que estipula los Derechos del niño, lo cual aún no es firmado por los EE.UU., lo acuerdos de Kioto, la Defensa en los derechos de los animales etc. .
Desde el 2004 todos sus discursos han sido portadores de mensajes humanistas y universales. Si nos basamos en ellos,  y en el hecho que desde que fue elegido, su preocupación fundamental, su gran proyecto  político, es decir la de-nuclearización militar del mundo, por lo que este premio es bastante merecido.

El Comité del Premio Nóbel a buscado alentar y recompensar un pensamiento que va en el buen sentido y en el justo equilibrio del mundo, y aquí comprendo el proceso que se le hace a Barack Obama: la impaciencia de todos esta en la escala de la esperanzas que él propone pues  no olvidemos, que los desafíos que él propone y a los cuales lucha no se pueden arreglar en tan poco tiempo. El mismo lo reconoce diciendo que talvez el no vea jamás los resultados de lo que el trata de proyectar.

A todos los pacifistas que pretenden resolver problemas bélicos con soluciones no militares yo les digo: ¿dónde estaban cuando los talibanes dinamitaron las estatuas del Budha? ¿Dónde se encuentran cuando las mujeres están obligadas a portar la Burka, y otras son lapidadas por no respeto de los seudo "preceptos" del Islam? ¿Dónde están estos grandes pacifistas cuando a niños de 7 a 12 años los talibanes les ofrecen AK 47 y Kalachnikov como juguetes para navidad y sus respectivos aniversarios?   Es sabido de todos lo que carateriza al cobarde es de no hacer nada y siempre criticar aquellos que luchan por cambiar las cosas, es sabido de todos que la cobardía también forma parte de las imperfecciones humanas y como tal no es la solución. Es sabido de todos que el hecho de ser pacifista, defensor de los animales, del medio ambiente no hace a un individuo mas objetivo, más humano y más justos, bien por el contrario, pues he conocido ambientalistas que están dispuestos a destruir la humanidad bajo el pretexto de proteger la tierra de la aberración humana.
Finalmente,  “Decir que la guerra es, desgraciadamente, muchas veces necesaria, no es un llamado al cinismo, sino mas bien un reconocimiento de la historia, de las imperfecciones del hombre y de los límites de la razón..." Y por lo tanto esto jamás  debe hacernos olvidar que la guerra es la peor de las soluciones y una verdadera tragedia humana.


 Emmanuel Milla-Gatica
 Director General & Management
 El Triangular Magazine
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