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Percibir, Sentir y Razonar

Los ojos del Corazón

Editorial, el 12/09/2011 por Emmanuel Milla-Gatica

 
 
 
 
 
Existe un puente entre el corazón y la Conciencia, esa es nuestra labor, construir ese puente. Para ello, necesitas útiles y sobre todo siempre ir a lo más profundo de tu ser. Nadie posee la Verdad y nadie la controlará jamás, pues la verdad existe en cada uno de nosotros, por lo tanto, somos nosotros los únicos albañiles de nuestro Templo. Para realizarlo, necesitamos 3 cosas esenciales: PERSEVERANCIA, CONSTANCIA Y FIRMEZA.
 
Perseverancia para afrontar todas las vicisitudes de la existencia, Constancia en nuestra labor y Firmeza en los valores que logremos elevar.
 
 
Aquellos hombres que construyeron las catedrales, esos magníficos monumentos, lo hicieron posible porque en sus corazones tenían estos atributos como símbolos y guías de sus existencias. Pues la Belleza antes de ser belleza hay que descubrirla en su corazón y solamente ahí. Esto fue lo que permitió a hombres iletrados venidos de todos los rincones del mundo, elevar esas extraordinarias construcciones. No sabían leer ni escribir, pero tenían un Secreto que ni la Iglesia, ni los Nazis, ni nadie podría jamás reunir en un libro, ellos tenían un Lenguaje, era el Lenguaje del Símbolo que es el lenguaje del Amor Universal.
 
Cuando yo visito una Catedral o  un Calvario Celta, se lo que estos hombres sentían, pensaban y vivían, lo se porque yo entiendo su Lenguaje. Los siento, los transpiro y me alegro de saberlos mis Hermanos, me alegro de ese magnífico patrimonio y testimonio que me dejaron. 
Poco me importa si mi vecino no vea lo mismo que yo, y de eso se trata, pues imagínense qué sería el mundo si todos vieran lo mismo: lo que me importa es que él vea y lo que ve, le hace bien y nos enriquece y nos hace caminar juntos. Poco me importa que mi vecino me quiera o no, lo que me importa es que yo lo quiero, pues es otra parte de mí, distinta, defectuosa como yo, pero él está en mí como yo estoy en él.
 
Eso, estos hombres lo sabían, es por eso que la Iglesia los quemó y asesinó, y los Nazis también; porque el mundo sería muy distinto si todos pudiéramos ver con nuestros propios Ojos.  Lo que yo busco en la vida no es lo mismo que ustedes, pero eso no significa que tengamos que dejarnos de lado, lo que uno necesita para buscar su propio camino son los OJOS DEL CORAZON. Aquel que la Iglesia, la Cultura y la Sociedad tratan por todos los medios de cegar para siempre.
 
Mi venir en este mundo no fue para nada fácil y como cualquier humano yo exigía reparación, venganza, sin darme cuenta que lo único que hacía era aumentar mi dolor. Mientras más mi dolor aumentaba, más yo me rebelaba ante las cosas y así, más mis heridas se abrían, hasta que un día cansado de sufrir en mi propio interior me senté y abrí mi corazón. Mi corazón sangró horas, meses y años, pero lo más lindo que se produjo durante ese período, fue que mientras más mi corazón sangraba, más la gente me quería y amaba lo que yo hacía. Desde hace años que mi corazón no sangra más, a pesar de que mi alma no cesa de llorar y lo que para mí son lágrimas para Ustedes es amor y poesía.
Ese es el secreto de la vida: cada cual lo lleva inscrito en su corazón. Hoy mis lágrimas son la alegría de descubrirme cada más justo, más humano y formando parte de esta hermosa cadena que llamamos humanidad. Dejemos el mal para los que quieran sufrir!
 
 
Yo ya no sufro pues encontré la parcela de mi divinidad, lo que todos somos, en realidad: una parcela de Dios. ¿Lo que hice? Arrancarme los ojos que me encadenaban a la oscuridad.
El símbolo del Ojo que ve todo, es el Ojo interior que tenemos, el único que ve todo, los ojos físicos nos sirven para desplazarnos y orientarnos, como el intelecto nos sirve para cultivarnos pero no para alcanzar el Conocimiento. Hay dos cosas para alcanzar esta esfera: Trabajo y Amor.
 
La Regla, el Compás y la Escuadra, por ejemplo, para el Albañil no eran solo útiles, eran símbolos que le permitían trabajar su propio ser y construir su Templo Interior…
 
 
EMMANUEL MILLA GATICA
 INPI N° de registracion 00020897/EMG/2001
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