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Cuando el hombre se alejó de la Madre Naturaleza...

Esoterismo, el 19/08/2011 por Henry Manzueta

Para que la educación logre cultivar al ser, es decir, transformar sus malas cualidades en buenas, es indispensable conocer a fondo las leyes de la naturaleza y la posición del hombre frente a ellas.

 

La cultura que actualmente se le brinda a los pueblos solo sirve para hacerlos aptos para el consumo de los elementos que produce el becerro de oro.
El progreso material tiene íntima relación con los problemas económicos. El progreso material se traduce en mayor comodidad, y la mayor comodidad requiere mayor inversión de dinero para la vida cotidiana.
Por una parte, todo el mundo desea y exige mayor comodidad, una completa facilicídad para todo, y por otra, el mismo hombre se queja del costo de la vida.
No se puede invitar al placer sin que asista su hermano gemelo, el dolor, y por otra parte, el hecho real es que así como una familia sé grava notoriamente, cuando adquiere comodidades para su hogar, así también los hijos de una ciudad quedan de inmediato fuertemente gravados en lo económico cuando la ciudad les brinda mayores comodidades y facilidades, es decir, aumenta de inmediato el costo de la vida.

Una ciudad que pavimenta sus calles tiene que salir el costo de esa pavimentación del dinero de todos los que la habitan y dé los que transitoriamente la visitan, porque de inmediato la valorización que recibe el edificio, requiere aumento del arrendamiento, y esto implica aumento de las mercancías que se adquieren en dicho edificio.
La comodidad es la que ha hecho al hombre cobarde. por ello le tiene miedo a la vida, a la muerte, al mañana, al que dirán. El hombre valeroso evade la comodidad porque no tiene miedo.
De ahora en adelante la humanidad recibirá mucho, dolor, y hay que recibirlo con resignación porque es el medio de que se vale la madre Naturaleza para hacer que sus hijos vuelvan a ella. Él dolor vendrá a ser el yunque con que se fragüe la nueva humanidad.

Las razas que han llegado a gozar de mayor comodidad jamás han sido las de mayor durabilidad como agremiaciones humanas: esas desaparecen y de ellas solo quedan los vestigios de su grandeza y opulencia. Lo único que puede acabar con el becerro de oro es el dolor, porque el dolor fue el camino que nos mostró el Cristo para redimirnos.
Aquí entre nosotros los humildes indios dé la Sierra Nevada de Santa Marta viven sin necesidad del dinero, y se han podido salvar de la catequización civilizante por nuestro medio porque tanto su número como la defensa natural que los protege, no lo ha permitido. Su escasa población no halaga a los productores y fabricantes para obtenemos como centros de consumo y lo inaccesible del terreno evita que los curiosos civilizados lleguen hasta sus costumbres tradicionales.
Esos indios no poseen dinero, ni la cultura nuestra y sin embargo, viven felices y contentos. Ellos trabajan la tierra y cambian sus productos entre sí, y así solucionan sus necesidades.
Las únicas tribus que ya tienen problemas, son aquellas que se quedaron en la parte baja al alcance de los civilizados. Los indios que están en las partes altas de la Sierra, no entienden de problemas, ellos no saben qué cosas son los problemas.
Las ovejas, el fique y el algodón les dan la lana, la pita y los hilos para sus vestidos y útiles indispensables, y sus mujeres en los ratos de ocio les confeccionan sus ropas y elementos indispensables.
El hombre se creó sus problemas económicos cuando se separó de su madre Naturaleza; y el hombre se separó de la Naturaleza cuando se creó la vida urbana, y en la vida urbana se formó el hombre una vida artificiosa, y en la vida artificiosa de la vida urbana está el hombre lleno de los problemas que él mismo se creó.
Al hombre le sucede lo mismo que le sucede al polluelo que se separa de la gallina; si el polluelo tiene frió que busque a su madre que ella lo
abriga con sus alas y le cede su calor; si tiene hambre, que busque a la gallina, que ella lo alimentará: ella escarbando la tierra consigue alimentarlo.

Ningún partido político ni el mejor gobierno organizado es capaz de hacer por el polluelo lo que hace su madre la gallina, solo ella es capaz de solucionar ese duro y grave problema escarbándoles la tierra: solo la madre sabe quitarle el hambre a sus hijos.
Ningún líder político por inteligente que sea, y por grande que sea su doctrina política, podrá hacer jamás lo que es capaz de hacer la madre por su hijo por el fruto dé su amor. Es que solo la madre conoce y entiende las intimas necesidades de su hijo, solo la madre puede abrigarlo con su calor y alimentarlo con su pecho, porque ella es la Naturaleza en miniatura.


El hombre se alejó de su madre la Naturaleza, cuando se aisló dentro dé la vida urbana: entonces el hombre conoció el hambre y la desnudez, surgieron los problemas, y sé corrompió moralmente, porque quedó huérfano. Si el hombre quiere solucionar sus problemas económicos, tiene que regresar al seno de su madre, la Naturaleza, ella siempre aguarda a sus hijos de sus entrañas, como la gallina a sus polluelos.

Ella le da al Hombre la lana y el lino para que se vista, el fuego para que se abrigue y las maderas de sus bosques para que construya su casa, su refugio.
A sí que mientras el hombre acuda a la vida urbana para solucionar sus problemas estará haciendo todo lo contrario para redimirse de ellos.

El hombre que teniendo hambre, sed y desnudez, acude a la vida urbana para solventar sus necesidades, se asemeja al que va a buscar alimentos en medio de las arenas del desierto. El alimento se busca en donde, se puede producir: en los campos, en los bosques, no en la ciudad, porque en la ciudad no se produce agricultura: allí solo pueden estar los que producen dinero, y el dinero hace que los hombres, cuáles fieras, se devoren mutuamente.
Para que el hombre solucione sus problemas, tendrá que darle la espalda a la vida urbana y al Becerro de Oro, los ídolos de su idolatría, acabar con las fronteras egoístas, porque las fronteras son hijas del egoísmo del hombre ya que el mundo nos fue brindado sin fronteras, y regresar a los campos a trabajar, a producir vida para así ganar el pan de cada día con el sudor de su frente y reverente incline su cerviz ante la simiente que deposita en la tierra para que multiplique su alimento y el de sus hijos.
Ese día, el hombre no tendrá más problemas porque su madre la Naturaleza le quitará el hambre, el frío y la desnudez. Los partidos políticos se disolverán porque los líderes políticos no pueden existir sin masa que los siga y habrá felicidad.
Ni el comunismo, ni el fascismo, ni el nazismo, ni el laborismo, ni el socialismo podrán darle al hombre el pecho de su madre porque solo la madre puede darle el pecho a sus hijos y quitarles el hambre y el frío.
No hay motivos para, que las gentes mueran de hambre porque la tierra da abundantes  frutos para alimentar a todos los seres que en ella moran. Los animales que mueren de hambre es porque el hombre los ha encerrado en terrenos y lugares donde no encuentran alimentos, igual sucede con los hombres que se encierran dentro de la vida urbana. La solución económica del mundo no consiste en darle mas dinero al mundo porque con el que tiene ya tiene suficientes problemas.



Lo que necesita cada hombre para vivir es una casita y un pedazo de tierra para cultivar sus alimentos, y nuestra madre la Naturaleza, proveerá lo demás; para hacer esto no se necesita inventar más partidos políticos. Los partidos son como muletas para la humanidad inválida.

Acudimos siempre a la Naturaleza poniéndola de ejemplo para toda enseñanza, porque ella es un libró abierto, y sus enseñanzas nos las ofrece con ejemplos vividos, con hechos realizados, lo cual nos da experiencia y la experiencia es la mejor enseñanza, una cosa se conoce es cuando sé realiza: si no sé ejecuta, solo es para nosotros una teoría. Por ello tratamos de reincorporar en las costumbres sociales las enseñanzas que nos da la madre Naturaleza, tratando dé hacer discernir a las gentes para buscar lo que le es más conveniente.
Por ello presentamos ejemplos cómo los siguientes: La mujer del campo cría a su hijo, ella lo alimenta con su pecho porque en ella manda más su amor que su interés y este alimento se lo brinda cada vez que su hijo lo demanda y su afecto le indica cuándo lo desea y cuándo no lo desea, sin tener en cuenta hora, minutó o segundo, porque no tiene reloj ni lo conoce, ni lo necesita; en cambio a la madre costumbrista de la ciudad no la martiriza el llanto de su hijo, parece que tuviera el corazón de piedra y al pié de la letra espera que transcurran las cuatro horas martirizantes que indican todos los textos de crianza para ofrecerle él alimento.
La madre del campo duerme con su hijo indispensablemente, ella lo defiende con su calor, e intuitivamente hace que su hijo siga alimentándose con los colores de su aura, o sea de la fuerza radiante que a manera de aureola sale del cuerpo humano y sobretodo de la madre, que es todo amor y ternura para con su hijo.
Esta fuerza vital es indispensable para que se restablezca una intima y estrecha conexión externa e interna entre madre e hijo; en cambio a la dama de la ciudad desde el mismo momento en que nace su hijo, se le exige qué lo ponga en cama aparte, además que no reciba el calor de su madre, para que no la mortifique, haciendo con esto todo lo contrario de lo que hace la madre Naturaleza, cuando le permite al feto, no solo alimentarse de la misma sangre de su madre sino vivir en medio de su calor y regazo.
Todo esto da lugar a que exista más comprensión y mayor unión entre madre e hijo entre las gentes del campo y la aldea que entre las gentes de finas costumbres civilizadas y hace qué el primero se arraigue más a su madre y a su hogar que el hijo que se cría con tantos códigos, reglas y sistemas antinaturales lo cual los desnaturaliza.

El materialismo histórico, como teoría de la ciencia oficial, no puede servir de fundamento para la vida social, por que no conoce la historia del materialismo y no la conoce ni la pueden conocer porque desconocen la materia misma y sus intimas funciones vitales que han determinado la teoría de la materia y el materialismo de la historia. La constitución de la materia está sujeta a las leyes de tiempo y espacio, y los tiempos no han sido siempre los mismos, ni los medios ambientes jamás han sido iguales.

La composición físico-química dé la materia no ha sido la misma en todos los tiempos, ni la biología orgánica de hace algunos millones de años atrás no iguala a la actual.
Aquellas peregrinas teorías del materialismo histórico sobre que el hombre tuvo que alejarse de la Naturaleza y formar ciudades para favorecerse de las inclemencias de la Naturaleza, son tan absurdas como pretender sacar  a un pez de las aguas para favorecerlo de las inclemencias de las aguas.
Cada organismo esta biológicamente adaptado al ambiente en qué se mueve y por lo tanto el materialismo histórico como base para una sociedad bien organizada es completamente inadecuado porque desconoce la historia misma de la materia, la cual no siempre ha sido igual en su constitución biológica, física, psíquica, somática.
El materialista nada sabe sobre el fondo vital, o sea los Tatwas. Los Tatwas son el fondo interno de la materia. Los físicos admiten el éter para explicarse las leyes de cohesión, gravitación, vibración y pulsación, pero, para nada nos dicen sobre la constitución misma del éter.

 

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