Estudio Analítico de los Sueños
Esoterismo, el 04/06/2011 por El Triangular Magazine
Indudablemente, los sueños ocupan un lugar ínfimo entre nuestros intereses. Paradójicamente, vivimos unas 8 horas diarias inmersos en el mundo onírico, pero en nuestra escala de valores esto no parece tener la menor importancia. Aunque no existe todavía una explicación definitiva de lo que es exactamente el sueño, ¿por qué solamente consideramos como válida nuestra vida en el llamado estado de "vigilia"?
LOS SENOI
Conforman una etnia de Malasia cuya visión del mundo onírico es radicalmente opuesta a la de las sociedades "civilizadas". Su propia vida es embellecida y nutrida por los sueños.

Fue el psicólogo Kilton Stewart quien más a estudiado a los Senoi (durante 15 años convivió con ellos) llamándole la atención el papel primordial que juegan los sueños en esta comunidad. Podríamos decir que para los Senoi, todo gira alrededor de los sueños. Para ellos ése es el mundo real y, cuando están aquí (en el estado de “vigilia”) utilizan y desarrollan muchas de las cosas aprendidas allá (en el mundo onírico).
Cabe destacar por si tal modo de ver las cosas pareciera "primitivo", que se observa en los Senoi (según constató el Dr. Stewart) la ausencia de crímenes, de violencia, de conflictos armados e, incluso, de enfermedades físicas relevantes, así como de enfermedades mentales. Según el Dr. Stewart, los Senoi han hecho de los sueños una institución social. Consideran los sueños como mensajes de importancia primordial y sacan de ellos una sabiduría que hace que sus relaciones individuales y su vida social sean armoniosas y constructivas.
Los Senoi se esfuerzan en controlar sus sueños, cuyos personajes son para ellos tan reales como los encontrados en estado de “vigilia”. Por la mañana cada familia se reúne para escuchar el relato de los sueños que ha tenido cada uno, analizarlos y extraer su significado y, en caso necesario, la lección que de ellos se desprenda. Tras estas reuniones familiares los hombres se concentran bajo la presidencia del Halek, que desempeña el papel de chamán. En el curso de este coloquio cotidiano se comentan los cantos y danzas aprendidos en sueños.
Todos los hombres de la comunidad se esfuerzan por elevarse al estado de Halek, palabra que designa no una función o profesión, sino una condición, la de un "hombre de juicio". Teóricamente todo el mundo puede alcanzar este estado. A los niños se les anima a que cultiven sus sueños, cuyo sentido les es explicado por los adultos.
La excelencia de las costumbres de los Senoi ha impresionado tanto a los psicólogos que en varias universidades norteamericanas se han instituido cursos de "terapia onírica". Se han realizado además experiencias de vida comunitaria en los EE.UU. basadas en el modelo del estilo de vida de los Senoi.
FUENTE DE INFORMACIÓN
En muchas otras culturas el sueño nocturno asumía un papel muy importante y de esto quedan muchos vestigios.
Robert Luxton aprendió de su maestro maya, Pablo Balam, que los jeroglíficos mayas, llamados la "escritura nocturna”, se explican en sueños y visiones que se muestran sólo después de una prolongada contemplación e interiorización de los signos.

Obviamente, en los relatos bíblicos se observa la capital importancia que hebreos y otros pueblos de medio oriente concedían a los sueños. En esos textos observamos básicamente dos modelos de experiencia onírica: el mensaje directo y el lenguaje simbólico-onírico.
Homero distinguía los verdaderos sueños ("que nos vienen flanqueando las puertas de marfil") de los falsos ("que pasan por las puertas de cuerno").
Los egipcios creían que, durante el sueño, el Ba (cuerpo sutil del alma o la psiquis) se movía en los reinos espirituales fuera de la envoltura física.
En China, hace más de mil años, el sabio Tchuan-Tsen, después de soñar que era una mariposa, se hacía la siguiente pregunta: "¿Qué soy yo en realidad? ¿Una mariposa que sueña que es un filósofo o un filósofo que sueña que es una mariposa?"
La anterior reflexión puede considerarse como una forma metafórica de preguntarse si el estado de "vigilia" es verdaderamente más real que el de "sueño".
En la actualidad tenemos pruebas fehacientes que nos muestran como importantes informaciones son recibidas en sueños. En una entrevista que hicimos al padre Cesar Fernández de la Pradilla, éste cita como algunos curanderos de Burkina Faso pueden componer recetas para curar diversas enfermedades a partir de información recibida en sueños.
D. Panchito, famoso curandero de Yucatán (México), a la edad de 131 años, con una perfecta lucidez, afirmaba haber recibido todo su conocimiento en sueños y además, tenía la capacidad de comunicarse con cualquier persona o lugar del mundo a través de los sueños. Quienes conocemos un poco la cultura maya sabemos que lo último que haría un indígena yucateco de sangre maya sería mentir.
SUEÑOS PREMONITORIOS
Son innumerables las teorías que se han elaborado para explicar el porque algunos sueños se cumplen. Lo más "racional" es pensar que se trata de "casualidades" y, sin embargo, esta palabra cada vez tiene menos sentido en la ciencia moderna. Parece ser que todos vivimos sueños que se cumplen o que muestran determinados aspectos del futuro cercano. A pesar de esto la mayoría pasan desapercibidos debido, principalmente, a dos factores:
a) la escasa memoria onírica de la que gozamos (no recordamos la mayor parte de nuestros sueños al despertar)
b) el escaso valor que concedemos a lo poco que recordamos.
Estas premoniciones suelen expresarse en el típico lenguaje simbólico del mundo de los sueños. Como ejemplo de esto último citaremos el histórico sueño de Calpurnia, esposa de Julio César, la cual antes del fatídico asesinato soñó que una estrella se caía del cielo interpretándolo ella como un funesto presagio (simbolismo: ESTRELLA = rey, emperador, césar; CAÍDA = muerte).
Aunque el ejemplo corresponde a un acontecimiento histórico difícil de verificar, lo hemos incluido como representativo del lenguaje de los sueños. La dificultad estriba en la interpretación de este lenguaje dado que el mero razonamiento no sirve. Cada cerebro funciona, a nivel intelectual, con una programación distinta debido a la multiplicidad de experiencias, niveles sociales, ideas, educación, etc...

Y por tanto dos personas interpretarían un mismo sueño de maneras distintas. Es obvio también que las "guías de interpretación de sueños", tan en boga hoy en día, son un fracaso ya que cada psiquis puede funcionar con un código de símbolos diferente o darle un valor distinto a los mismos. Ejemplo: para una persona la lluvia puede ser una contrariedad tremenda y para otra un bello fenómeno de la naturaleza, por lo cual el simbolismo de la lluvia, en el sueño, debería ser diferente para ambas.
Así, deben de existir otros caminos o métodos de interpretación. Las claves siempre han existido y debemos descubrirlas y utilizarlas.
En ocasiones el mensaje del sueño resulta extremadamente realista, alejado de toda envoltura simbólica. Dejando aparte ciertos ejemplos bíblicos veamos dos sueños vividos por otros tantos personajes históricos:
-El célebre sueño de Abraham Lincoln. Pocos días antes de ser asesinado tuvo un sueño que le impresionó vivamente y que contó a su esposa. En el sueño él entraba en la Casa Blanca y veía allí un catafalco rodeado por una guardia de honor. "¿Quién es el muerto?", preguntó. Y un soldado le respondió: "Es nuestro presidente. Ha sido asesinado".

-El 28 de junio de 1914, hacia las 3 de la madrugada, el obispo húngaro Josef Lanyi se despertó extremadamente sobresaltado, tanto que le resultó imposible volver a dormirse. Acababa de tener un sueño que le pareció una horrible pesadilla, en el cual vio como dos jóvenes, armados de revólveres, saltaban sobre el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Austria. A este espectáculo le sucedió la visión de una nota. Reconoció en ella la letra del archiduque, que había sido alumno suyo, y pudo leer: "Muero en Sarajevo víctima, al igual que mi esposa, de un atentado. Archiduque Francisco, Sarajevo, 28 de junio de 1914, a las 3 de la madrugada". Los hechos sucedieron de esa manera.
EL SUEÑO CREADOR

Es habitual que las ideas más geniales se nos ocurran cuando menos estamos pensando en el asunto. Parece como si al distraer la atención del asunto principal y conseguir cierta relajación física y mental, el aparato psíquico pudiera conectarse con otras áreas o campos más eficaces que el pensamiento ordinario. Pero en los sueños, funcionando la psiquis fuera del estrecho campo del pensamiento encadenado y discursivo, accede a fuentes de información insospechadas. Volvemos a perdernos esta maravillosa facultad al no concederle nuestra cultura a los sueños la atención debida.
En un sueño el químico alemán August Kokule vio unas serpientes mordiéndose la cola. Este espectáculo orientó sus investigaciones hacia una nueva dirección y le permitió descubrir la estructura en anillo de la molécula del benceno. “Aprender a soñar", aconsejaba en broma a sus auditores, en 1890, en un coloquio científico.
Elías Howe intentaba en vano construir una de las primeras máquinas de coser. Una noche, en sueños, se le aparecieron unas lanzas. Su aspecto le sugirió la idea de colocar el ojo de la aguja abajo y no arriba. Esta idea hizo desaparecer la dificultad que le había detenido hasta entonces y que le estaba pareciendo insuperable.
Gracias a un sueño Edgar Wallace pudo escribir el último capítulo de una novela policíaca, final que estaba buscando desesperadamente. La intriga, muy bien logrado.
Franz Lehar, el autor de "La viuda alegre", compuso, en sueños, todo un vals (cuya partitura escribió al despertar) y que tituló "Oro y plata”.
También en sueños descubrió el húngaro Biro el principio del bolígrafo.
TIPOS DE SUEÑOS
El estudio atento de nuestros propios sueños nos permite distinguir diferentes tipos o calidades de los mismos. Freud veía en cada sueño la expresión de un deseo reprimido, pero Jung fue más lejos afirmando que en los sueños el hombre puede ponerse en contacto con ciertas partes desconocidas de su propia psiquis... partes no clasificadas por la moderna psiquiatría.
Obviamente la ciencia psicológica ha prestado una especial atención al estudio de los niveles de conciencia inferiores al estado ordinario y sus patologías específicas; pero muy poco se sabe de los supuestos estados superiores (posiblemente inducidos por técnicas de meditación, ejercicios místicos, ciertos rituales religiosos o mágicos, etc.). Actualmente el término "estados alterados de conciencias” sirve para clasificar a todos los estados que se diferencian del considerado ordinario o "normal". Tal término no especifica calidad, lo cual lo hace, necesariamente deficiente o confuso.
En los sueños revivimos las experiencias tenidas en el mundo de "vigilia" (incluyendo interesantes representaciones de nuestros reprimidos deseos) y este tipo de sueños están íntimamente relacionados con las 5 funciones básicas de nuestra maquinaria orgánica que son: pensamiento, emoción, movimiento, instinto y sexo.
De lo anterior se deduce que en estos sueños (los más habituales) existe una riquísima información sobre nuestro estado psicológico y orgánico.

Alguien interesado en conocerse profundamente obtendría más conocimiento estudiando sus sueños que leyendo la enciclopedia de psicología más completa que pudiera conseguir. Con justa razón enfatizaba el filósofo Platón: "Al hombre se le conoce por sus sueños".
Quiero también resaltar la idea de la existencia de una detallada información orgánica en estos sueños. En cierta ocasión un caballero soñaba con ciertas averías en su casa. Un anciano de pelo canoso, vestido como fontanero, le mostró la complicada red de tuberías del sótano indicándole la necesidad de limpiarlas y desatascarlas para que todo marchase bien. El caballero, al despertar, no supo relacionar ese sueño consigo mismo; pero un mes mas tarde, habiéndose realizado un análisis de sangre, comprueba el alto índice de colesterol que tenía. Su médico le impone una dieta rigurosa para evitar el peligro de infarto. Entonces, en un instante, recordó su pasado sueño y tuvo la certeza, "sin ninguna duda " de que se refería a este hecho.
En la observación minuciosa durante años de los sueños tenemos la seguridad de que en ellos no sólo se expresan de una manera pictórica y comprensible las deficiencias físicas u orgánicas sino que también se muestran, de la misma manera, sus posibles soluciones. ¡Tal es la maravilla de este ingenio de la naturaleza, nuestra máquina orgánica, capaz de auto-diagnosticarse y sugerir el remedio!, Al haber perdido el interés por el mundo onírico hemos cerrado las puertas a una fuente de información prodigiosa.

Cuando no se trata de películas oníricas formadas por retales de la memoria cotidiana, retazos de las experiencias vividas durante el día, podemos experimentar otra categoría de sueños portadores de informaciones transcendentales para el desarrollo físico, psíquico, anímico o espiritual. Esas "partes superiores de la psiquis" intuidas por Jung que otros investigadores de este siglo denominaron "centros superiores del Ser" continuamente tratan de hacer llegar hasta el nivel concientivo del individuo datos útiles. Más no siempre estamos en disposición de recibir tal información. Cuando estos mensajes se expresan en forma de sueños éstos poseen 2 características inconfundibles:
a) Formulación dramática. Una coherencia particular, como si existiese un guión previo, con escenografía, personajes, diálogos, escenas... Bastante diferente a los otros sueños que repiten escenas del diario vivir (aunque, recordamos, mezcladas y procesadas junto a los íntimos deseos ocultos). Nos recuerdan, los sueños portadores de mensajes importantes, el desarrollo de una obra teatral o de una ópera de la cual formamos parte.
b) En ellos se vive la misma sensación del llamado "Estado de Recuerdo de SI”. Este es el estado de aquella persona que, en un momento dado, sabe que está viva, que está existiendo y, durante unos momentos pregunta ¿qué estoy haciendo aquí? y, al momento, siente que existe (sus pies sobre el suelo, su cuerpo, su atención dirigida a sí mismo aún cuando sus sentidos están alertas), captando todas sus sensaciones, movimientos, pensamientos... como si no fueran propios. Resumiremos diciendo que en estos sueños existe una clara conciencia de uno mismo al tiempo que se viven las diferentes escenas de la obra onírica. Además este tipo de sueños no se suelen olvidar con tanta facilidad.
SUEÑOS AUTO-INDUCIDOS

Es posible incrementar la receptividad hacia los sueños de tipo inspirativo o incluso orientar los sueños hacia un fin cognoscitivo concreto por medio de prácticas, ejercicios, rituales, objetos o lugares especiales (todas las religiones han conocido o conocen estos aspectos).
A principio de la era cristiana, en el mundo greco-latino, existían templos a donde acudían los enfermos buscando la salud. Se realizaban allí ritos purificadores donde no faltaban los perfumes, símbolos sagrados, oraciones, abluciones, etc. Los enfermos dormían allí. Cuentan que sanaban si obtenían la visión de Esculapio. El dios se aparecía bajo diferentes formas, ya como un anciano barbado o como un joven muchacho o incluso como serpiente. A veces el enfermo sanaba al ser tocado por el dios y otras se le indicaba el procedimiento curativo en el mismo sueño.
Así, no cabe duda, que la mística sincera, tal como la entienda cada individuo y no como se le imponga, parece ser una llave que abre las puertas que unen esas "partes desconocidas de la psiquis" o "centros superiores del Ser " con nuestro ordinario intelecto.
SUEÑOS CONSCIENTES
En su "Viaje a Ixtlán" escribe el antropólogo Carlos Castaneda algunas de las enseñanzas del brujo yaki D. Juan en relación el mundo onírico. Un día de agosto de 1961 le dijo lo siguiente:
“Te ha llegado el momento de aprender a acceder al poder, y vas a empezar por empuñar tus sueños”
Dos días después, de madrugada, tras conducirlo a la cumbre de una alta colina, le declaró:
“Aquí mismo voy a enseñarte la primera etapa del poder... voy a enseñarte como elaborar el sueño".
Sus primeras instrucciones fueron: "esta noche, en tus sueños, te mirarás las manos".
Preguntado el por qué de esa observación, D. Juan le respondió que era indiferente mirar una cosa u otra y que había escogido las manos porque están siempre allí, a disposición del durmiente. Explicó que el examen atento de un objeto es indispensable para "elaborar" el sueño ya que las cosas vistas en sueños cambian constantemente, se difuminan y se desvanecen para dejar lugar a otras que, a su vez, hacen lo mismo. Castaneda debía, por lo tanto, ejercitarse a retener la visión ya que soñar "es real cuando se consigue hacer que todo sea claro y nítido".
Cuando llegó el momento de pasar a la segunda fase de su entrenamiento nocturno, C. Castaneda recibió esta breve indicación:
"Escoge el lugar al que quieres ir” (en sueños). "Después, ten la voluntad de ir allí."
Así, D. Juan le enseñaba a obtener "sueños lúcidos". Los psicólogos denominan así al estado en el cual el durmiente, sabiendo perfectamente que está durmiendo, es netamente consciente de todo lo que le ocurre. Los ocultistas suelen denominar a esto "viaje astral".
El Dr. Frederik van Eeden, uno de los primeros psicoterapeutas experimentó personalmente este estado. Basándose en sus propios sueños estableció en 1913 una clasificación de los sueños en 9 categorías. Una observación realizada en uno de sus sueños lo hizo "lúcido". Tenía la impresión de desplazarse flotando, en el aire, por encima de un paisaje de árboles sin hojas. Un hecho le llamó la atención: durante su recorrido aéreo las ramas y ramitas de esos árboles se modificaban a sus ojos exactamente tal y como la forma de los objetos parece cambiar en el mundo de la "vigilia" para un observador que se mueve. Pensó que ese espectáculo no podía ser imaginario, que su imaginación no sería capaz de reproducir una semejante conformidad con las leyes de la perspectiva. Esa reflexión le hizo consciente de que se encontraba en el dominio de los sueños.
Durante su adolescencia, el marqués Hervey de Saint- Denys, que fue presidente de la Académie del Inscriptions et Belles Lettres y profesor en el Collége de France, se ejercitó para conseguir una perfecta lucidez en sus sueños. En su libro "Les Réves et les moyens de les diriger", publicado en 1867, este sinólogo explica cómo llego a interesarse por sus sueños. Como realizaba sus estudios en su casa, sin condiscípulos, estaba obligado a redactar en solitario sus deberes y a presentarlos a horas fijas. Una vez terminados esos trabajos escolares a menudo disponía de tiempo, durante el cual se distraía dibujando en un álbum. Un día, cuando contaba trece años de edad, se le ocurrió la idea de hacer croquis de seres y de cosas que hubiera visto en sus sueños, colorearlos y añadir algunas notas que relataran esos sueños. Como le tomó gusto al asunto, se ejercitó en la conservación del recuerdo del sueño en todos sus detalles. A medida que enriquecía de este modo su álbum, aumentó el control que ejercía sobre sus sueños, hasta que finalmente obtuvo un perfecto dominio de ellos. Y de este modo consiguió ser consciente, al soñar, de su estado onírico e incluso recordar sus preocupaciones del día, de manera que el sueño se convirtió para él en una prolongación de la vida diurna.
Una vez adulto continuó cultivando sus sueños. A veces hacía que lo despertaran para recordarlos mejor. Otras veces provocaba él mismo su despertar, cuando hubo aprendido a sacudirse el sueño mediante un gran esfuerzo de su voluntad.
Nuestro marqués se sumergió en el estudio de las obras consagradas a los sueños. Su insuficiencia le decepcionó. Juzgaba sin valor alguno todos los intentos de explicación de la actividad onírica a través de la fisiología ya que, según pensaba él, conocemos demasiado poco "los nexos misteriosos que unen el alma a la materia para que la anatomía sea nuestra guía en aquello que la psicología tiene de más sutil"
Hervey de Saints-Denys, empleando el procedimiento enseñado por D. Juan a Carlos Castaneda, y que supo descubrir por sí solo, se ejercitó en el examen atento de objetos que viera en sus sueños. El denominaba "imágenes" a esos objetos ya que, según él, soñar era tener la visión interna de una sucesión de imágenes, todas creadas por la mente del durmiente. El afirmaba que si el pensamiento de un hombre no adquiría "ni cuerpo ni color" era porque el mundo ambiente se lo impedía. Pero a medida que el sueño lo ganaba, su pensamiento "se colorea y toma cuerpo; ése es el sueño, y el sueño es la forma del pensamiento mientras se duerme". Así pues, para él, el sueño no era sino "un pensamiento de una especie particular", y todo pensamiento de un hombre dormido era un sueño. -Esta es una concepción aparentemente opuesta a la de D. Juan quien, como casi todos los ocultistas, consideraba que el mundo de los sueños era tan real como el de la vigilia.

Hervey de Saint-Denys observó que cuando las "imágenes" del sueño palidecían y se emborronaban, el sueño no tardaba en disiparse. Y, al contrario, observó que cuanto más netas eran las imágenes, más profundo era el sueño y menos próximo estaba el despertar. Por consiguiente, cuando quería oponerse a su despertar, cuya proximidad le venía anunciada por la creciente imprecisión de las imágenes, se concentraba en una de éstas, en una hoja de árbol, por ejemplo. Entonces la veía recuperar poco a poco su nitidez, igual que -decía- que se está arreglando. Sus contornos le aparecían más claramente, su color era más vivo. Cuando había conseguido distinguir perfectamente sus más mínimos detalles abandonaba este examen tan atento seguro de haber alejado de sí la salida del adormecimiento de su cuerpo físico y de haber prolongado su sueño.
Una noche eligió su mano derecha para contemplarla a fin de hacer continuar su sueño. Este, perfectamente lúcido, le permitió darse cuenta de que conservaba un control como en estado de vigilia... podía, a gusto suyo, ir a la derecha o a la izquierda, detenerse, mirar a una o a otra dirección, en resumen, actuar tal como él quería.
Fue una verdadera "elaboración del sueño", según la expresión del brujo D. Juan, a lo que procedió el honorable académico. Consiguió no sólo rememorar con exactitud sus experiencias oníricas sino también desplazarse en sus sueños, parece ser, que muy lejos del lugar donde reposaba su cuerpo físico. Veamos el relato de uno de sus viajes nocturnos:
"Esta noche he soñado que mi alma había salido de mi cuerpo y que recorría inmensos espacios con la rapidez del pensamiento. Me transporté, primero, a un a población salvaje. Asistí a un combate feroz sin correr riesgo alguno, pues yo era a la vez invisible e invulnerable."
La misma noche, antes de despertarse, se encontró en su habitación. Tuvo entonces, durante un momento, lo que él consideró como una "extraña ilusión"; se vio mirando su cuerpo dormido, antes de volver a tomar posesión de él.
En otro sueño deambuló por una calle de la que observó gran cantidad de detalles. Varios años después de ese sueño, durante un viaje a Francfort, reconoció allí esa calle, sin error posible, según él afirma, ya que todos los detalles que había observado en su sueño con su mirada interior y que había anotado cuidadosamente en su álbum.
LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS

A continuación incluimos una experiencia vivida por Carl Gustav Jung y narrada en su libro Recuerdos, sueños y pensamientos:
“Soñé que la cama de mi mujer era una profunda fosa con muros tapiados. Entonces oí un profundo suspiro, como cuando alguien expira. Una figura que se parecía a mí mujer se incorporo de la tumba y surcó los aires. Llevaba una túnica blanca en la que había bordados extraños signos negros. Me desperté y desperté a mi mujer y miré la hora. Eran las tres de la mañana. El sueño había sido tan extraño que pensé en una defunción. A las siete llegó la noticia de que una prima de mi mujer había muerto a las tres de la mañana”.
"Cuando se tienen experiencias de este tipo se toma un cierto respeto por las posibilidades y aptitudes del inconsciente. Sin embargo hay que ser siempre crítico y saber que tales comunicaciones pueden tener un sentido subjetivo, pueden coincidir con la realidad o no”.
No le falta razón al eminente psicoanalista pero estamos aquí enfrentados a un hecho concreto: su experiencia es "real ", en el sentido de que vio y oyó al familiar de la esposa en el momento y hora en que fallecía. Falta dilucidar el por qué de los extraños simbolismos, a saber: la cama convertida en fosa sepulcral “con muros tapiados”, la figura que “se parecía su mujer” y la blanca túnica “en la que había bordados extraños signos negros”.
Evidentemente el Lenguaje de los Sueños es comparable al Lenguaje de las Parábolas: tanto el simbolismo de los sueños como el de las parábolas no pueden interpretarse literalmente. Para entender su significado es necesario establecer conscientemente una conexión con la misma fuente de tal lenguaje.
Brevemente se enfatiza la idea de que el mero razonamiento no sirve. Es necesario situarnos en un nivel más allá del pensamiento discursivo ordinario.

Para ello necesitarnos familiarizarnos con sencillas técnicas de meditación. Este es el procedimiento:
Siéntese el interesado en un cómodo sillón, sentado de la forma que prefiera o estirado en su lecho. Relaje muy bien todos los músculos de su cuerpo ayudándose de la técnica que prefiera. Relaje su mente separándola de las preocupaciones habituales (comprenda la inutilidad de pensar en estos instantes). Realice algún acto de devoción según su religión o creencias particulares. Busque "aquello que puede iluminarle dentro de sí mismo". Ahora, tranquilamente, reconstruya el sueño del cual pretende conocer su significado. Reconstrúyalo con la intención de volver a vivirlo conscientemente. Deje que un poco de sueño se apodere de su cuerpo pero manteniendo la lucidez de su experiencia. Vívalo sin pensar. Despreocúpese y fluirá hacia usted una fuente de ideas intuitivas.
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