LUNA: La soberana de la noche mágica
Esoterismo, el 24/03/2011 por El Triangular Magazine
Una brújula del tiempo
Nuestro plateado satélite ha sido causa de miles de leyendas y objeto de culto para todos los pueblos de la antigüedad.

Adorada en su magnificencia, tuvo templos erigidos en su honor y recibió múltiples nombres a través de los siglos: Isis, Selena, Ishtar o Mamá Quilla, ha iluminado con sus rayos de plata la historia del ser humano, moviendo sus emociones tal como altera las mareas.
Nada resiste el poder de este disco plateado, que reina cada noche en las alturas. Su magnetismo varía según la fase que transcurre, por eso las antiguas hechiceras sabían que debían utilizar su energía en cada fase tal como los pájaros aprovechaban las diversas corrientes de aire para volar.
Los primeros registros de la observación efectuada por el ser humano a la Luna aparecen en tallados de hace veinte mil años a.C., reflejándola como una diosa, sosteniendo un cuerno de bisonte con trece marcas, que indicaban las 13 lunas del calendario. Efectivamente, la Luna con su crecer y decrecer dio origen a la cuenta calendaria.


Los Calendarios Lunares fueron muy utilizados por todos los pueblos y culturas antiguas: Caldea, Babilonia, Mesopotamia, los clanes Celtas, los Hindúes, Chinos, árabes y el pueblo Maya en América desarrollaron estudios astronómicos y astrológicos con el fin de comprender los ciclos lunares y vivir en armonía con ellos.
Cada cuarto indicó una semana y el proceso de 28 días originó el mes. Al cabo de 13 lunaciones transcurre un año.
Así como el Sol, fue la primera divinidad, también lo fue nuestro misterioso satélite representante de la energía femenina. La Luna al mismo tiempo fue la brújula que indicó el pasar de los meses, así como el Sol del día y la noche. La mujer inevitablemente relacionó sus ciclos menstruales con las fases lunares. Así, a través de la historia, el ser humano se hizo cargo del poder que este transcurso del crecer y decrecer lunar tenía sobre la naturaleza e incluso, sobre sus estados emocionales.
Sabemos que nuestro cuerpo posee un elevado porcentaje de agua, las emociones están ligadas a estas mareas energéticas, que no sólo están controladas por estas últimas, sino también por los sentimientos.

El Sol y la Luna son los dioses esenciales de la humanidad, como padre y madre celestiales, fueron honrados a través de los siglos con templos, rituales y sacerdotes. Las sacerdotisas lunares tuvieron enorme poder, quizás por ser las primeras en llevar la cuenta del tiempo, creando los primeros calendarios, además de ser las sanadoras y consejeras de los clanes, reconociendo y haciendo valer la íntima relación de sus poderes con la diosa, con el propio espíritu femenino.
La energía lunar durante cada fase cambia notablemente. Desde la Luna Nueva hasta la Llena, todo crece y fructifica, por lo tanto los hechizos a realizar deben perseguir fines de incrementar o ganar, pero si lo que desea es liberar o eliminar alguna situación debe usarse la energía de la fase menguante, culminando en la misteriosa Luna Negra.
Hoy en día vuelve lentamente a tomar importancia el poder de la energía femenina, de hecho, siglos atrás el Matriarcado fue muy poderoso, pero sucedido por una dictadura patriarcal que tomó por largos siglos el control de la sociedad.
Los ciclos necesariamente se cumplen, por eso en este momento la esencia femenina asciende al poder bajo el poderoso influjo lunar.
Las principales fases de la Luna y su magnetismo peculiar
LUNA NUEVA
Propicia para la fertilidad, viajes, emprendimientos, esperanzas, los comienzos, los bautizos o compra de propiedades, también con proyectos que esperan su pronto nacimiento. Su elemento aliado es el Aire y su límite el Este.

Dioses tan antiguos como el oriental Shiva y la venerada Iemanjá, en Brasil, tienen una luna nueva como símbolo ya que ambos favorecen los amores nacientes y la fertilidad.
CUARTO CRECIENTE
Trabajo, mejoras económicas, recepción de favores, retorno de cosas perdidas, recuperación de la salud, éxito en los estudios, obtención de empleo y firma de contratos. Su elemento aliado es el fuego.

Su energía es tan poderosa que aunque el ritual sea pequeño el poder del Verbo puede concretar el deseo.
LUNA LLENA
El clímax donde la energía alcanza su culminación, ideal para celebraciones mágicas, para el amor, los reencuentros, reconciliaciones, bodas o propuestas profesionales importantes. Su límite es el Norte y su elemento es la Tierra con sus representantes: duendes, gnomos y espíritus de las piedras y metales.

Se alteran las fluctuaciones electromagnéticas, lo que afecta las mareas oceánicas, es ideal para los círculos mágicos. Es una luna ideal para magnetizar las piedras y cristales.
Es una luna de augurios y encantamiento y sólo aquella persona que sepa manejar los secretos de la invocación sabrá respetar los procedimientos adecuados para efectuar el ritual.
LUNA NEGRA
La noche sin luna es llamada Luna Negra. Los antiguos griego adoraron a Hécate, representante de las 4 fases lunares, temible diosa de muchas caras que rige a la Luna Negra.

Es la Luna de la transformación, su esencia es la Muerte, su color el negro y el púrpura, se usa bastante la madera.
Favorable para celebrar funerales, tanto físicos como psíquicos, ritos de perdón, es ideal para limpiarse de los resentimientos, para exorcizar las penas y el dolor y par eliminar las larvas astrales.
Los rituales en esta fase sólo pueden ser efectuados por conocedores y experimentados de lo contrario las consecuencias pueden ser lamentables.
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