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Juana Manuela Gorritti: Espíritu libre que rescató las tradiciones criollas

Gastronomía, el por El Triangular Magazine

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Hacia 1880 se editó en Buenos Aires un libro con un título claro: Cocina Ecléctica. Llevaba la firma de Juana Manuela Gorriti, una mujer de vida intensa y atípica para la época, una escritora que hizo valer sus profundas raíces latinoamericanas. 
 
 
Había nacido en la hacienda que su familia poseía en Rosario de la Frontera, en la norteña provincia argentina de Salta, el 15 de julio de 1816. Como hija de una familia acomodada, realizó estudios de francés, literatura, religión y todo cuanto convenía a una joven destinada a brillar en la sociedad de entonces. 
En 1831, la familia emigró a la vecina Bolivia, donde Juana Manuela se deslumbró con un joven militar, Manuel Isidoro Belzú, quien, a falta de linaje, tenía una personalidad carismática que le iría labrando una carrera brillante en el ejército. Se casaron cuando la novia aún no cumplía los quince años. El matrimonio, por cierto, no fue muy pacífico y duró doce años, tras los cuales sobrevino la separación definitiva.
 
Juana Manuela prefirió poner distancia, así es que se instaló con sus hijas Edelmira y Mercedes en Arequipa, Perú y más tarde en Lima. Sola, sin familia y con dos hijitas para mantener, tuvo que trabajar, algo prácticamente impensable para una mujer de su linaje e 1843. Pero a Juana Manuela le sobraban coraje y talento, por lo que se dedicó a la enseñanza y a la vida literaria. Se ganó un lugar de importancia en la sociedad limeña y sus tertulias eran frecuentadas por cuanto intelectual que se preciara de tal.
Entretanto, su marido, había llegado a la presidencia de Bolivia y la llamó para acompañarlo. Juana Mañuela desechó la oferta, que le hubiera valido prestigio y tranquilidad económica, pero en cambio se decidió por su labor intelectual.
En 1845 la Revista de Lima publicó “La Quena”, su primer relato, y a partir de ese momento jamás dejó de escribir. Sus cuentos se publicaron tanto en América como en Paris y Madrid. Sus obras son imaginativas e ilustran muy bien las costumbres, tradiciones y leyendas de la época.
En 1874 decidió volver a su patria, eligiendo Buenos Aires como residencia. Se dedicó de lleno al periodismo y fundó la revista “La Alborada del Plata”. Realizó algunos viajes, en dos ocasiones al Perú. Tenía casi 60 años, una edad que en esos tiempos se consideraba muy avanzada, pero seguía teniendo el mismo empuje y audacia de su juventud.
Sus últimos años le dieron la satisfacción de ver sus obras publicadas en forma de libros.
Murió en la pobreza el 6 de noviembre a los 76 años de edad, todos vividos con vocación y libertad.
 
Corresponsales cocineras
 
Juan Manuela Gorriti consideró que, dentro de su labor de rescate de leyendas, costumbres y tradiciones, no podía faltar la cocina latinoamericana. Evidentemente a fines del siglo XIX, la gastronomía iba afrancesándose  demasiado para el gusto de la inquieta autora, así es que dedicó bastante tiempo para y tinta ara escribir a sus amigas y parientes para pedirles sus recetas favoritas de cocina. De esa forma logró recopilar y ordenar una cantidad considerable de recetas entregadas por mujeres de todas las edades y condiciones sociales: desde la esposa de un diplomático hasta la cocinera de familia. Sin embargo, tanto la jovencita limeña como la dama tucumana expresan el mismo entusiasmo por la idea y el mismo amor por una comida “hecha como Dios manda”, ya que sus recetas representan su orgullo personal, pues casi ninguna se contenta con transcribir ingredientes sino que agrega comentarios y anécdotas que hacen la lectura más interesante y vivaz.
 
 
 
El título Cocina Ecléctica alude tanto a las diferentes fuentes como también al origen de estos platos, que combinan ingredientes americanos y europeos.
Si bien se publicó a fines del siglo XIX, pero muchas de las recetas son mucho más antiguas y fueron pasando de generación en generación, y los platos no dejaron de estar presentes en las mesas americanas.
Lo primero que se advierte es la gran cantidad de tiempo y trabajo que implicaba la preparación de alimentos, pero también el gran interés puesto en ello. Muchas de las recetas pueden seguir teniendo vigencia; podemos  sustituir el mortero por la procesadora de alimentos u otros “ayudantes de cocina” y hacer uso del refrigerador.
 
Y aunque  el paso del tiempo ha ido modificando también los paladares y las formas, el uso de especias, hierbas y condimentos permanece inalterable.
Quizás sea este el aspecto que más acerca estas recetas a los tiempos actuales: el reconocimiento de esos sabores como contemporáneos.
Por estos motivos, a través de El Triangular Magazine hemos querido dar a conocer el notable trabajo de Juana Manuela Gorriti en recuperar las tradicionales recetas culinarias de los antepasados latinoamericanos. Recetas que expondremos de manera independiente en diferentes artículos.
 
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