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Hito de la Revolución Mexicana: Pancho Villa

Historia, el 02/06/2011 por El Triangular Magazine

Queridos lectores, comienzo escribiendo esta  historia a modo  de hilar un relato para que nos sirva de referencia, ahora que el bicentenario de las independencias de los países de América Latina se ha celebrado.
Hablaré un poco de cada país para lograr demostrar que en nuestro caso,  las líneas paralelas sí de juntan. De lo que nos hace únicos. De todo lo que nos ha separado, pero para bien y   aunque malgunos no lo admitan,  nos ha hermanado, como quisieron los verdaderos líderers Bolivarianos hace dos siglos.  Comenzaré con México, por su posición geográfica y su relevancia histórica. Por algo  fue el país donde comienza  la Historia de la Nueva España, y  los acontecimientos que prosiguieron.  Encima de todo , todo esto esta subrayado por un realísmo mágico por los acontecimientos que saldrán a luz. 
Doroteo Arango Carranza  nació un 5 de junio  de 1878, en Hacienda de Río Grande, San Juan del Río.  Quedó huérfano a temprana edad y pasó su adolescencia como fugitivo tras asesinar a un terrateniente en venganza por agredir a su hermana. Defensor de la reforma agraria radical, se unió al levantamiento de Francisco Madero contra Porfirio Díaz. Al frente de su División del Norte se unió a las fuerzas de Venustiano Carranza para derrocar a Victoriano Huerta, pero pronto se distanció del moderado Carranza y en 1914 se vio forzado a huir con Emiliano Zapata. En 1916, para demostrar que Carranza no controlaba el norte, asaltó un pueblo en Nuevo México. Una fuerza estadounidense dirigida por el Gral. John Pershing salió a enfrentarlo, pero fue imposible capturarlo debido a su popularidad y conocimiento de su territorio. Recibió un indulto después de que Carranza fue derrocado, en 1920 pero lo asesinaron tres años después en  Parral, Chihuahua, 1923. 
En 1912 fue encarcelado, al sospechar el general Victoriano Huerta que estaba implicado en la rebelión de Orozco en defensa de las aspiraciones sociales del campesinado, que Madero había postergado. Consiguió escapar a los Estados Unidos y, tras el asesinato de Madero, regresó a México y formó un nuevo ejército revolucionario, la División del Norte (1913).
 
Con ella apoyó la lucha de Venustiano Carranza y Emiliano Zapata contra Huerta, que se había erigido en dictador. Juntos le derrocaron en 1914; pero después de la victoria de esta segunda revolución, Villa y Zapata se sintieron defraudados por Carranza, y volvieron a tomar las armas, ahora contra él. Esta vez la suerte militar no estuvo de su parte: Álvaro Obregón derrotó a los villistas y Carranza se consolidó en el poder, logrando el reconocimiento oficial de su gobierno por los Estados Unidos. 
La mañana del 20 de julio de 1923, Doroteo Arango, alias Francisco "Pancho" Villa, murió víctima de una emboscada en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua, y a partir de ese día nació a la vida legendaria, mitad realidad y mitad fantasía; escritores de novelas, cuentos y guiones de cine han trabajado sobre él. 
El cuerpo de Pancho Villa ni muerto tuvo descanso, a Villa se le idolatraba o se le temía aún muerto; así que su tumba fue profanada en la madrugada de un 6 de febrero de 1926 en el Panteón Municipal de Parral, Chihuahua.
Cuando amanecía en Parral, el encargado del camposanto descubrió que la tumba 632 de la 9ª. sección había sido violada, y que en la profanación de la tumba no habían sacado la caja mortuoria, sino sólo escarbado y roto la tapa a la altura de la cabeza.
Una revisión del féretro mostró que la tumba profanada no tenía como objetivo robar el cuerpo de Villa, sino sólo la cabeza que habían cortado del tronco.
En Parral los ecos de la lucha armada revolucionaria ya se habían ido apagando por lo que la profanación de la tumba de Villa y la decapitación de su cuerpo volvieron a poner en tensión a toda la nación y Parral volvió a ser el centro de las noticias en los principales diarios nacionales; las investigaciones se iniciaron y sólo años después se sabe parte de la historia de esta profanación.
Cuatro años después del asesinato de Villa, el coronel Francisco Durazo, Jefe de la Guarnición de Parral, del 11º. Batallón de Infantería, dijo que por órdenes de Álvaro Obregón el cadáver de Villa debería ser decapitado y una noche envió una patrulla; los soldados, venciendo su miedo con una botella de alcohol, saltaron la barda del cementerio, cavaron la sepultura y con un cuchillo separaron la cabeza y la envolvieron en una camisa. 
El coronel Durazo la guardó en una caja de madera que servía para almacenar municiones y la ocultó bajo su cama; nuevamente el General Villa fue noticia de ocho columnas en los periódicos del país y de EEUU. A falta de información fidedigna se desbocó la imaginería popular en cuentos y rumores fantásticos e inverosímiles como el de que un gringo ex combatiente villista y guía del general Pershing, en la expedición punitiva había merodeado la sepultura y la había extraído, pero lo dejaron libre porque no pudieron comprobar que fuese el profanador de la tumba. 
También se dijo que un millonario estrafalario la había comprado para su colección particular; que un circo gringo la llevaba en exhibición por todas las ferias de la Unión Americana; que unos científicos de Chicago la tenían para estudiar su cerebro; que se la había llevado el piloto de un aeroplano que hacía vuelos regulares entre una hacienda minera y un pueblo gringo; que el coronel Durazo había actuado por cuenta propia para recibir una recompensa de 50 mil dólares que ofrecía el Chief officer de Columbus, pero que había traducido mal el cartelón que estaba fechado en 1916; que no fue Obregón sino el general Arnulfo R. Gómez quien ordenó la decapitación para cobrar una oferta de 50 mil pesos que le hizo un gestor misterioso. 
La versión más realista parece ser la recogida por los descendientes de los testigos de la revuelta revolucionaria, que cuenta que los soldados la enterraron en un promontorio cubierto de cactus llamado El Huérfano, y que se erige a medio camino entre Parral y Jiménez.
El fin con que la desprendieron, la escondieron y la volvieron a enterrar nadie lo sabe, como tampoco se sabe donde terminó la cabeza perdida de Pancho Villa.
Lo que sí es una realidad innegable es que las ideas sociales, políticas, económicas y culturales que contenía la cabeza el General Francisco Villa se fueron cumpliendo a lo largo del tiempo, aunque no a la velocidad y la extensión que México requería; Villa aspiraba a la educación, el trabajo, la libertad, el patriotismo, que a él le negó la dictadura porfirista y que en parte, en el Siglo XX se lograron, logros que son cada vez más imposibles de decapitar.
Uno de los corridos en su honor: 
 
La Cucaracha
La Cucaracha, la cucaracha,
ya no puede caminar,
porque no tiene, porque le falta,
marihuana que fumar.

Ya se van los carrancistas,
ya se van por el alambre,
porque dicen los villistas,
que se están muriendo de hambre.

Pobre de la Cucaracha,
se queja con decepción,
de no usar ropa planchada,
por la escasez de carbón.

Pobrecito de Madero,
casi todos le han fallado,
Huerta el ebrio bandolero,
es un buey para el arado.

La ropa sin almidón,
se pone todos los días;
y sin esas boberías,
se me figura melón.

Con las barbas de Forey,
voy a hacer un vaquerillo,
pa' ponérselo al caballo
del valiente Don Porfirio.

El que persevera alcanza,
dice un dicho verdadero,
yo lo que quiero es venganza,
por la muerte de Madero.

Para sarapes Saltillo,
Chihuahua para soldados;
para mujeres, Jalisco,
para amar, toditos lados.

Un panadero fue a misa,
no teniendo que rezar,
le pidió a la virgen pura,
a la nieta de don Juan.

Todos se pelean la silla
que les deja mucha plata;
en el Norte Pancho Villa
y en el Sur Viva Zapata!

Una cosa me da risa:
Pancho Villa sin camisa,
otra cosa me da horror,
al vil Huerta en camisón.

Ahora come su ensalada,
verdolaga y quintonil,
porque no tiene dinero
para comprar melapil.

También suprimió el candil
de petróleo que tenia,
y todo va suprimiendo
por la horrible carestía.

Necesito algún "fortingo"
para hacer la caminata,
al lugar donde mandó
a la convención, Zapata.

Antes tan solo a Gambrinus
se le miraba llegar,
mas ora que esta re'pobre
a la piquera va a dar.

En la mina todo brilla
debido a sus minerales,
ya murió Francisco Villa:
general de generales.

Una guacamaya pinta
le dijo a una colorada,
quien se meta con mi patria,
se lo carga la chingada

Hay unos que roban mucho,
y luego huyen muy lejos,
validos de fuero y mando
y de que nos creen pendejos.

Hay otros que nos saquean
y con sus deudas nos parten,
debido a que con su raza
todo el botín se reparten.

Que bonitas soldaderas
cuando bailan el fandango.
Viva Pánfilo Natera,
el orgullo de Durango.

Ya murió la Cucaracha
ya la llevan a enterrar,
entre cuatro zopilotes
y un ratón de sacristán.
 

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