La caída de los príncipes de la Revolución en América Latina (II)
Internacional, el 27/09/2011 por Emmanuel Milla-Gatica
Un paralelo inevitable
En cuanto a decir si el resurgimiento de los príncipes de la revolución que se desarrolla delante de nuestros ojos en el continente Latinoamericano sea una necesidad histórica imperativa, según algunos comentarios exprimidos, me parece bastante exagerado, folklórico y manifiestamente demagógico.
Este aparente escrúpulo es el testimonio mas patético de justificación al cual se aplican ciertos de nuestros intelectuales tratando de esta manera de escapar a las conminaciones populares e históricas con una dialéctica populista y regionalista.
A fuerza de negar las reminiscencias caudillistas de nuestros líderes se termina por enfrentar la verdad, de hecho sin ninguna preparación y sin protección, porque desde la obsesión del complot dominador occidental a la revolución total, el paralelo es inevitable y flagrante, como lo fue el nacional-socialismo para el comunismo soviético, ambos generando la peor tragedia humana de nuestra historia.

Y no se podrá decir cómo lo ha hecho el general Chávez recientemente llamando a sus contrincantes de la seudo revolucion bolivariana como unos "estúpidos", puesto que es muy difícil distiguir en lo que algunos llaman en una total ignorancia como el "chavismo", una retórica no totalitaria, libre e independiente. Sin hablar de la carencia total de argumentos, de proyecto y de fundamentos históricos que mas que nada reflejan el espectro de las resoluciones de los problemas por la utilización de la fuerza bruta y de la represión.
La característica más resaltante en América latina, tierra de revoluciones y de contra-revoluciones, de afirmaciones y de negaciones, de figuras históricas emblemáticas y de sucios asesinatos, es la ausencia total de un pensamiento estratégico capaz de orientar un proceso político único, original y verdaderamente revolucionario, que se encuentre a la altura de los desafíos imperantes.
A pesar de una fuerte capacidad analítica de algunos pensadores, de los importantes procesos de tranformación o de dirigentes revolucionarios emblemáticos, nuestro continente no ha producido ninguna teoría de su propia práctica y esto es capital para optimizar toda trasnformación estructural y/o política.

Los tres pilares históricos de la emancipación cultural Latinoamericana han podido contar muy a menido con fuerzas dirigentes en total contradicción: partidos socialistas y comunistas, movimientos nacionalistas, grupos guerrilleros, han realizado experiencias de profunda significación política y, cosa curiosa, totalmente desprovistas de una síntesis estratégica general: la Revolución cubana, el gobierno de Allende, la victoria sandinista, los gobiernos post-neoliberales en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador y ahora en el Uruguay, la construcción de poderes locales y populares en Chiapas, y las prácticas innovantes a presupuesto comunitario de las cuales la mas importante fue la que se realizó en Porto Alegre.
Sin embargo, si miramos bien, no existe ninguna síntesis estratégica que nos permita utilizar los resultados de cada una de estas experiencias en un conjunto de reflexiones que nos permita favorecer la formulacion de nuevas proposiciones.
Esto es consecuancia de que estas tres estrategias han sido desarrolladas por fuerzas políticas distintas, contradictorias y ha impedido la formación de un proceso común de acumulación, de reflexión y de síntesis.
El único interés que ofrecieron los partidos comunistas fue de promover un proceso de reflexión empírico sobre sus propias prácticas, la fantomática OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) hizo lo mismo para su proceso de lucha armada. En cuanto a los movimientos nacionalistas, por el contrario, no establecieron ningun intercambio entre ellos para suscitar un fenómeno similar, salvo en la lucha contra revolucionaria.
Hoy en día, la situación es mucho más catastrófica que antes, pues las nuevas prácticas no estimulan la elaboración teórica ni la problematización crítica de las nuevas realidades. Cuando algunos intelectuales presentan el "chavismo" como un movimiento ideológico o bien lo hacen para burlarse del general Chavez o bien estan bajo contrato por el departamento de propaganda de la dictadura "popular" venezolana.
El único avance consecuente en estos últimos tiempos es el abandono del concepto de lucha "clase contra clase" como fue el caso durante la década de los 20 como respuesta a la crisis económica de 1929, con las únicas excepciones del gobierno de Getulio Vargas y del efímero gobierno socialista chileno de los doce días. Y es precisamente esta línea politica de "clase contra clase" la que ha aislado a Cuba del resto del continente por un lado y del mundo en general por otro, resultado de la importación directa del modelo de encapsulamiento soviético.

A este abandono algunos intentan suplantar a través de esa retórica anti-imperialista un nuevo concepto de "pueblos oprimidos contra ogros dominadores". Desde este punto de vista es el único interés que ofrece la dictadura popular conducida por el general Chavez donde el anti-imperialismo reemplaza al fascismo con prácticas bastante similares y sin ninguna identidad particular.
Esta inadecuación de conceptos tiene varios efectos concretos y perversos: por un lado las reformas actuales no poseen ningún caracter estructural, apoyan sus acciones en una ausencia total de estrategia, respondiendo de manera cuasi espontánea y sanguínea a las exigencias econonómicas, sociales y políticas de la masa.
Todo esto no permite una elaboración teórica que permita comprender la situación histórica real que afronta el continente, con sus elementos de fuerza y sus carencias, sus correlaciones de fuerzas reales, concretas y mundiales, sus desafios y sus posibles lineas de anticipación que son las condiciones indispensables para enfrentar la complejidad de los obstáculos.
Desde que el neo-liberalismo ha asentado su hegemonía, la reacción opositora a este modelo y la lucha de los diversos movimientos sociales, ha desplazado la reflexión hacia el plano de la denuncia y la resistencia sistemática, evitando así la cuestión política y estratégica.
Dicho de otra manera, la tendencia ha sido la de definir un supuesto espacio de la sociedad civil como terreno de acción privilegiada, en total detrimento de la política, del Estado y con ellos, de los temas estratégicos y de la construcción de proyectos hegemónicos alternativos y de nuevos bloques políticos y sociales.
Esta postura teórica es la principal responsable de la diminución de la capacidad de análisis de las fuerzas proclamadas como anti-liberales que, por lo general, se han prácticamente limitado a la exaltación de las posiciones de resistencia y de coraje de movilización de la base, perjudicando las posiciones de los partidos polítcos tradicionales y de los gobiernos, y sobretodo, la emancipación de un pensamiento autentico y revolucionario.
El Síndrome del Camarón
Los nuevos movimientos, o los antiguos re-actualizados, jamás han podido apoyarse sobre una actualización del pensamiento estratégico, además ninguno dispone de un balance objetivo de las experiencias positivas y/o negativas anteriores.
La situación se ve aún mas agravada por los cambios radicales que se han producido a nivel mundial : el pasaje de un mundo bi-polar a un mundo unipolar y multicultural, bajo la hegemonía securitaria de los Estados Unidos, y del modelo regulador al modelo neoliberal, dos evoluciones que tuvieron lugar en un período histórico pesado de implicaciones para América latina. Entre ellas, el regreso de los países del continente en un marco de inserción en los mercados mundiales, resultado de una cierta apertura neo-liberal, y del debilitamiento de los Estados nacionales.

Son precisamente estos factores que afectan el proceso venezolano, y esto va mas allá de la dialéctica bolivariana de un Chávez que no es mas que pura demagogia. Tambien afecto en un primer tiempo a Bolivia quee, a pesar de las dificultades, supo encontrar una solución original, al igual que el caso ecuatoriano que se apoyó en una serie de soluciones híbridas pero creativas, sin por lo tanto reivindicar el espectro bolivariano y revolucionario.
El post-neoliberalismo ha aportado nuevos desafios teóricos que, considerando las nuevas condiciones de lucha social y política que afrontan en el continente, nos muestran una práctica necesariamente innovadora y, más que en cualquier otro momento, exije reflexiones y proposiciones estratégicas orientadas en función de las coordenadas que operan en las nuevas formas de poder.
Este trabajo teórico se presenta como indispensable y no se puede hacer ignorando las realidades concretas de cada país, articuladas con la reflexión sobre las interpretaciones teóricas y las experiencias históricas acumuladas por los movimientos populares en el filo del tiempo.
La realidad es implacable con los errores teóricos y America latina requiere y merece para este siglo XXI de una teoría a la altura de sus desafios presentes y de la legítima reivindicación de los pueblos.
Nuestro desafio, en tanto que intelectuales responsables, es de afrontar las contradicciones de la historia al interior de las condiciones concretas de los países de América Latina de hoy día y desenredar las bases de apoyo para construir un modelo social y político original.
El grupo Comuna, por ejemplo, supo hacerlo porque se dedicó, antes de tomar una decisión, de releer la historia boliviana, y en particular a partir de la revolución de 1952 descifrando las significaciones de sus períodos posteriores de la historia de ese país, comprendiendo los ciclos que condujeron a la extinción de la fase neoliberal, logrando de esta manera evitar los errores de la izquierda tradicional en relación con los sujetos históricos y realizó el trabajo historico indispensable para concretar la unión entre la dirección de Evo Morales y la resurgencia del movimiento indígena como protagonista histórico essencial del actual período boliviano. De esta manera supo mejor que otros recomponer la articulación entre la práctica teórica y la política, y ayudar al nuevo movimiento popular a abrir el camino de las luchas por las reivindicacionnes económicas y sociales en los planos étnicos y políticos, muy a menudo en opocisión natural.
Las mobilizaciones dirigidas por Farabundo Martí y por Cesar Augusto Sandino nacieron de condiciones concretas de resistencia contra la ocupación norteamericana y fueron la expresión de formas directas de nacionalismo anti-imperialista.

Los procesos de industrialización en Argentina, en el Brasil y en México surgieron en respuesta a la crisis de 1929. En un comienzo estas no se apoyaron sobre ninguna estrategia articulada y la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL) se dedicó a teorizar la situación sólo cuando esta comenzaba considerar la teoría de la industrialización por substitución a las importaciones, y aun asi, solo se trataba de una estrategia puramente económica. La revolucion boliviana de 1952 tampoco elaboró una línea de acción estratégica propia, y no hizo más que poner en práctica ciertas reivindicaciones, como el universalismo del voto, la reforma agraria y las nacionalizaciones de las minas.
De esta manera, ni los nacionalismos ni el reformismo tradicional apoyaron sus acciones sobre estrategias concretas y perennes, no hicieron más que responder a las exigencias económicas, políticas y sociales del momento repitiendo strictu sensus las teorias emanadas de las regiones mismas que curiosamente eran combatidas ideologicamente.
Cuando la Internacional Comunista dirigida y orquestada por la Unión Soviética y los países europeos, definía, en total contradiccion con nuestras realidades por la simple razón que esta ideologia nació en y para el Occidente, su posicion de los Frentes Antifacistas durante los años 1935, su aplicación coincidía efectivamente con las condiciones concretas vividas por nuestros países, empero el analisis y sus respectivas proyecciones estratégicas eran occidentales, extranjeras a nuestra realidad histórica.
Si la línea política del comunismo "clase contra clase" fue una respuesta necesaria a las condiciones particulares de la ex Union Soviética y respondía a la expansión de los regímenes facistas que sufría Europa, sin embargo ni la una ni la otra tomaban en cuenta las condiciones exclusivas de América latina, que se asimilaba mas a una especie de periferia colonial, con estructuras de producción proximas a la tiranía feudal, sin identidad particular ni proyectos estratégicos, que a las sociedades industrializadas del mundo occidental.
Esta inadecuación de análisis y de proyecciones posee en sí varios efectos concretos, positivos por un lado pero extremadamente nefasto por otra parte. El movimiento conducido por Luis Carlos Prestes en 1935 se pierde entre dos visiones o líneas: por un lado, este organizó un levantamiento centrado esencialmente en los Tenientes; por otro lado, este no proclamaba en absoluto un gobierno paisano y proletario sino mas bien un frente de liberación nacional como respuesta immediata a la linea mucho más amplia de la Internacional Comunista. Esta linea política de lucha correspondía a la línea mas radical de clase contra clase en lo que concierne al programa, y el obejtivo político, al frente democratico. El resultado fue que el movimiento se aisló de "la Revolución de 1930" dirijida por Getulio Vargas, asentada en un carácter nacionalista y popular.
El Frente popular chileno, apropiándose de esta etiqueta "anti-facista" sin que el facismo por ese entonces se haya expandido en el continente cometió el mismo error de análisis estratégico: imitar los movimientos europeos sin hacer ningún análisis dialéctico e histórico de la realidad nacional.
El facismo europeo fue transpuesto mecanicamente en América latina, con todos sus errores posibles e inimaginables que esto podia provocar. En Europa, el facismo se identificó al nacionalismo y a los movimientos anti-liberales, sin ninguna significación anti-imperialista.
La principal marca del nacionalismo europeo es su chauvinismo visceral, por una pretenciosa superioridad de un Estado nacional sobre los demás y por un anti-liberalismo dirigido contra la democracia liberal. La burguesía asumió esta ideología liberal como un instrumento para liberar la circulacion del capital de sus límites feudales.
En América latina practicamente todos los movimientos nacionalistas reprodujeron el anti-liberalismo político y económico, adoptando muchas veces una posición radicalmente anti-imperialista debido al hecho de su localización preferida a la región de los Estados Unidos.
Sin embargo esta transposición mecánica de los esquemas europeos condujo a la totalidad de los partidos comunistas de la época (en el Brasil y Argentina por ejemplo) a caracterizar a ciertos momentos Juan Domingo Perón y Getulio Vargas de reproductores del facismo en América latina.
Esta fue la razón principal que los distinguió como los mas feroces adversarrios a combatir, de donde la utilización sin moderación de la fuerza bruta por intermedio de golpes de estados y de dictaduras militares.
De esta manera el partido comunista argentino durante las eleciones de 1945 se alió contra Perón no solamente con los candidatos liberales del Partido Radical, pero también con la Iglesia y la embajada de los Estados Unidos, aplicando la idea según la cual toda alianza contra el gran enemigo, el fascismo en este caso, era justificada y válida.
Esta confusion, peligrosa y anti-natural, por parte de los reponsables comunistas latinoamericanos no solamente se reprodujo contra el nacionalismo facista, pero también con el liberalismo que por ese entonces en Europa era la ideología de la burgeesía ascendiente, cuando en América Latina las políticas de libre comercio del liberalismo estaban bajo la tutela de las oligarquias primo-exportadoras y detentoras de las riquezas. Esta confusión no tan sólo abrió grandes la puertas al nacionalismo pero también al liberalismo. Fue este fenómeno que produjo la separación entre las cuestiones sociales y la Democracia, que hizo que las cuestiones sociales fueran asumidas con mayor enfasis por el nacionalismo en total despecho de la cuestión democrática.
El liberalismo por su parte siempre ha buscado apropiarse de la cuestión democrática acusando a los gobiernos nacionalistas de ser autoritarios y dictatoriales, cuando estos últimos acusaban a los liberales de gobernar para los ricos y de no poseer ningún prisma social, reivindicando por su cuenta la defensa de las masas pobres de la población.
Solo un análisis concreto de las situaciones concretas habría permitido apropiarse de las condiciones históricas específicas del continente y de cada país. Los análisis como aquellos del peruano Jose Carlos Mariategui, del cubano Julio Antonio Mella, del chileno Luis Emilio Recabarren y del brasilero Caio Prado JR., entre tantos otros: análisis autónomos que las direcciones de los partidos comunistas a los cuales los autores pertenecían o lo ignoraron o no lo comprendieron, privilegiando las ideas extranjeras inculcadas a sus cuadros por la Internacional Comunista en los laboratorios soviéticos. Esto fue lo que condujo los partidos comunistas de América Latina a mantener una posición bastante ambigua tanto con sus enemigos naturales como con sus propios aliados, hasta denunciar o hacer asesinar aquellos intelectuales que no se sometían a los postulados de la línea impuesta por la Union Soviética.
Esto es el reflejo y la reproducción de lo que sucedió en España donde el peor enemigo del anarco sindicalismo no fue tan solo la dictadura franquista pero sobretodo el partido comunista con el apoyo de la KGB. Era imposible contestar los postulados soviéticos sin verse oponer la etiqueta de enemigo de la revolución o simplemente ser asesinado o entregados al enemigo como lo fueron las grandes figuras del anarco sidicalismo español.

No es especulativo pensar que el Comandante Ernerto Guevara no haya sido entregado por el partido comunista cubano y Fidel Castro en particular al KGB y estos a la CIA como lo fueron otras figuras emblemáticas a través del continente. Seguramente tendremos que esperar la caída de la dictadura castrista o la apertura de los ficheros de la CIA para saber la verdad, como lo fue para el caso español precitado.
Cuando la cuestion nacionalista fue asumida por la izquierda, fue mas que nada como fuerza subordinada, alianza táctica, con una dirección popular representando un bloque pluriclasista. Este largo período no fue y no ha sido jamás teorizado por la izquierda para extraer sus consecuencias nefastas y positivas, bien por el contrario este tema se transformo en tabú, en fruto prohibido. Las alianzas y las conceciones de los frentes populares hicieron omisión de este nuevo fenómeno donde el anti-imperialismo reemplazaba al facismo con características muy diferentes.
Solo un análisis objetivo de las situaciones concretas habría permitido apropiarse de las condiciones históricas específicas del continente y de cada país. Los análisis como aquellos del peruano Jose Carlos Mariategui, del cubano Julio Antonio Mella, del chileno Luis Emilio Recabarren y del brasilero Caio Prado JR., entre tantos otros: analisis autonomos que las direcciones de los partidos comunistas a los cuales los autores pertenecian o lo ignoraron o no lo comprendieron, priveligiando las ideas extranjeras inculdas a sus cuadros por la Internacional Comunista en los laboratorios sovieticos. Esto fue lo que condujo los partidos comunistas de America latina mantener una pocision bastante ambigua tanto con sus enemigos naturales como con sus propios aliados, hasta denunciar o hacer asesinar aquellos intelectuales que no se sometian a los postulados de la linea impuesta por la Unión Soviética.
La revolucion boliviana de 1952 fue objeto de interpretaciones contradictorias en la medida que esta comportaba elementos nacionalista (tal como la nacionalización de las minas de estaño), y populares (como la reforma agraria), pero la participacion activa de las milicias obreras que remplazaron al ejército, la existencia de una alianza obrera y campesina (paisana) con el apoyo de todas las revoluciones anti-capitalistas permitieron otras teorizaciones respecto a lo que existía de manera embrionaria en todos estos movimientos pluri-clasistas: pasar de una interpretación nacionalista y anti-oligarquicas a una versión que le conferería un carácter anti-capitalista y supuestamente revolucionario.

De manera general podemos hacer dos tipos de análisis de la Revolución cubana: la de Fidel Castro evidentemente de tipo programática y propagandística, poco objetiva y particularmente totalitaria, cuasi estalinista, en su obra "La Historia me absolverá", y aquella del Comandante Guevara en su obra magistral "La guerra de guerrilla", sobre la estrategia de construccion de las fuerzas politico-militares y la lucha por el poder. El texto esbozado por Fidel Castro para su defensa durante el ataque de Moncada es un extraordinario análisis de la elaboración y preparación de un programa político a partir de las condiciones concretas de la sociedad cubana de la epoca. El análisis del Comandante Guevara por su parte describe de manera metódica la manera como la guerra de guerrilla se articula al interior de la lucha politca y militar, desde el núcleo inicial de la guerrilla como instrumento emancipativo hasta los grandes pelotones del ejército rebelde, como esta vanguardia resiste a la ofensiva del ejército regular y lanza su propia ofensiva final que le conduce a la victoria definitiva.
Sin embargo, tal vez, porque nunca hubo tiempo o la madurez suficiente para realizarlo no existe ni reflexión ni mucho menos discusión sobre esto, ya sea porque tenía que mantener el factor sorpresa, fundamental para la victoria, no hubo análisis público sobre el carácter del movimiento, que hubiera determinado si era solamente nacionalista o si por el contrario era embrionariamente anti-capitalista.
La revolución cubana construyó poco a poco, a la luz de sus enfrentamientos concretos con el poder, su estrategia de pasaje de la fase democrática y nacional a la fase anti-imperialista y anti-capitalista, a medida que las definiciones eran impuestas por la dinámica entre revolución y contra-revolución dictadas por el regimen soviético y que la revolución se subyugó a la Internacional Comunista. Pero la integralidad de esta trayectoria nunca ha sido el objeto de un análisis o de una reflexión objetiva y consecuente como lo fueron en particular la teoría y la práctica de la guerra de guerrila.
He aquí lo que han sido los grandes debates y reflexiones por la gran mayoria de los intelectuales dichos de izquierda despues del exito de la revolucion cubana: las formas de lucha, vía pacífica o vía armada, guerra de guerrilla rural o guerra popular. La articulación de la cuestión nacional y anti-imperialista con la cuestión anti-capitalista y socialista fueron las menos discutidas y elaboradas por la simple razón de que toda critica objetiva y transversal era cosiderada como contra-revolucionaria o abiertamente pro-imperialista. Mismo las formas de guerrilla urbana jamás fueron abordadas puesto que el modelo adoptado por su gran mayoría fue la guerra de guerrilla y transplanstado tal cual en todo el continente sin ningún discernimiento.
Las experiencias de guerrilla reprodujeron ese debate y el mejor ejemplo fue la experiencia de la Unidad Popular en Chile. Los gobiernos nacionalistas militares, en particular el gobierno peruano de Velasco Alvarado, pero tambien en menor medida aquellas del Ecuador y de Honduras que reactivaron la temática del nacionalismo; sin embargo su caracter militar respectivo no favoreció su teorización y no se consideroó como una alternativa estratégica a la izquierda de la época.
El proceso nicaraguense incorporó las experiencias anteriores de lucha por el poder y elaboró una plataforma de gobierno poco definida donde se introdujeron elementos innovadores de los cuales el más importante fue la integración de los cristianos y de las mujeres al militantismo revolucionario centrado en una política exterior rmucho más flexible. El Frente de Liberacion Sandinista en sus orígenes tuvo que hacer frente a los obstaculos de manera empírica, en particular debido al visceral hostigamiento militar de los Estados Unidos, sin apoyarse por el intermedio de teorías propias a la práctica que este desarrollaba o se esforzaba en aplicar.
Como sucedió con la Unidad Popular la experiencia sandinista fue el objeto de una proliferación bibliográfica monumental, empero nadie puede hoy afirmar que esto haya conducido a un equilibrio estratégico que haya permitido ofrecer una experiencia clara y constructiva para el conjunto de la izquierda. El debate sobre el caso chileno estuvo presente en los circulos izquierdistas del mundo entero y, por esta razón sin duda, perdió su especificidad como fenómeno chileno en particular y latinoamericano en general.
Los debates sobre Nicaragua se orientaron por el contrario a centrarse sobre aspectos importantes como, por ejemplo, la cuestión étnica pero de ningun modo produjeron un balance consecuente y estratégico durante los once años de sandinismo.
Mientras la izquierda latino-americana atravezaba su periodo de mayores contradicciones y de fragilisacion, el Brazil, aparece como una excepcion a la regla, en contra de las tendencias generales, y en particular de los cambios regresivos de las correlaciones de las fuerzas internacionales. Lula se presenta como una original alternativa de direccion politica, mismo durante las primeras elecciones, en 1989, por la primera vez la izquierda aparecia en el Brazil como una fuerza altenativa real de gobierno, año de la caida del muro de Berlin y del fin del bloque socialista, cuando la Union Sovietica ella misma mostraba signos de desintegracion (desagregacion) y que los Estados Unidos aparecian como los triunfadores de la Guerra Fria, y que el mundo se tornaba en una estructuracion unipolar, balo la hegemonia de la supremacía Norteamericana.
Al mismo tiempo, Carlos Menem y Carlos Andrés Pérez triunfaban respectivamente en Argentina y en Venezuela, no solamente estos extendían las experienciaas neo-liberales hacia las fuerzas nacionalistas y social-democráticas, pero también anunciaban la generalización de estas políticas a todo el continente. A lo cual podemos agregar la elección de Fernando Collor de Mello, que triunfo sobre Lula en el Brasil, y la victoria de la Concertación (alianza de la Democracia Cristiana y de la social-democracia tipo europeo del Partido Socialista) en Chile en 1990. En febrero de este mismo año el sandinismo en Nicaragua conocía su primera derrota electoral y Cuba entraba en su "período especial", en el transcurso de la cual enfrentó con grandes dificultades las consecuencias de la caída del bloque socialista en la cual era un satélite o estaba estructuralmente integrada.
Por su lado el Brasil concentraba experiencias que parecían mostrar el resurgimiento de un renuevo de la izquierda post-soviética para los unos, social-democrata para los otros. Mas allá de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT) los años ochenta habían visto surgir la Central Unica de Trabajadores (CUT), la primera central sindical legalizada de la historia brasilera: el MST, el movimiento social mas fuerte y el mas innovador del país, este auge de las polítcas a presupuesto participativo en las municipalidades, por lo general bajo la dirección del PT. Todos estos factores motivarían más tarde la elección de la ciudad brasileña de Porto Alegre como sede de los Foros Sociales Mundiales.
La esperanza de ver por fin un nuevo ciclo de una izquierda renovada tuvo lugar con la llegada de Lula a la dirección del Brasil y del Partido de los Trabajadores. Sin entrar en un análisis detallado de esta compleja experiencia, es muy necesario destacar que, desde su origen, la gran mayoría de la izquierda "tradicional" proyectaban en Lula y el PT esperanzas que no se fundían de ninguna manera en experiencias concretas ni en los rasgos políticos e ideológicos asumidos con el tiempo por esas experiencias.
Ciertos componentes de esa izquierda "tradicional" con el apoyo de ciertas corrientes internacionales hicieron de Lula no solamente un dirigente obrero clasista, ligado a la tradición de los consejos obreros, pero también el dirigente de un partido de izquierda gramsciano, de un nuevo género, democrático y socialista.

El tiempo ha demostrado que Lula no era nada de todo eso, peor aun, que no era un dirigente con ambiciones caudillistas, un nuevo principe de la revolución a la imagen de un Fidel Castro o de un Chávez. Formado como cuadro sindical de base, durante una época donde los sindicatos estaban prohibidos por la dictadura, fue un dirigente que negoció directamente con las entidades patronales, un gran líder de masas, pero sin ninguna ideología. Jamás se sintio ligado a la tradición de la izquierda ni mucho menos a sus corrientes ideológicas, ni a sus experiencias politicas históricas. Prefiriendo afiliarse a una izquierda social, si se le puede considerar de esta manera, sin poseer un vínculo ideológico y político con ella.
Siempre ha buscado a mejorar las condiciones de vida de la masa de trabajadores, del pueblo o del país, y según sus propias palabras, se ha ido "transformando" en el transcurso de su brillante carrera política. Se trata mas bien de un excelente negociador, de un enemigo de las rupturas y, por consecuencia, de una persona, de un político, sin ninguna propensión o pretensión revolucionaria radical.
Sus características esenciales deben ser redefinidas en las situaciones políticas a las cuales Lula fue confrontado hasta "transformarse" en Lula, solo de esta manera podríamos descifrar el enigma Lula.
Uno de los elementos de la crisis hegemónica y cultural latino-americana es la falta de teorización sobre estas cuestiones centrales. A la excepción, tal vez, del caso boliviano, que puede apoyarse sobre las producciones del grupo Comuna, los avances del proceso neo-liberal se hicieron generalmente a tientas y sucesivamente, y siempre en los eslabones de menor resistencia neoliberal.
Este proceso había depasado su fase inicial cuando, como lo he domostrado más arriba, obtuvo resultados relativamente fáciles, hasta que la derecha se reorganice y recupere su capacidad de iniciativa como fue recientemente el caso en Chile. Veinte años de Concertación sirvieron solo para despilfarrar el poder, enriquecer a sus dirigentes, a sus familiares y amigos simpatizantes sin haber provocado absolutamente ninguna reforma estructural importante, como cambiar la Constitución instaurada por la dictadura, pilar fundamental para una reforma cualitativa de la legitimidad constitucional del Estado y una optimización de la sociedad chilena.
Crónica de una revolución abortada
Todos los intentos de teorización, como aquellos de Holloway o de un Toni Negri aparecen como irrisorios o inadecuados a las situaciones reales que, en lugar de proponer soluciones estratégicas, tratan de hacer de lo necesario e immediato una virtud revolucionaria.
Sería injusto decir que estos dos intentos sean similares, cada uno esboza la teorización de manera diferente, sin embargo los dos terminaron por acomodarse a la ausencia congenital de estrategia conyuntural de todos aquellos que rechazan el Estado y la política, para refugiarse en una mística de sociedad civil y en una autonomía de los movimientos sociales reductora, renunciando a la reflexión y a las proposiciones estratégicas y dejando de esta manera el campo anti-neoliberal sin armas para responder a los desafíos de la crisis de hegemonía, que se hacen cada dia mas evidente en un mundo donde la disputa hegemónica esta a la orden del dia.
Ya hemos visto como este factor afecta y corroe por dentro el proceso venezolano, como el proceso boliviano encuentra su solución original y como el Ecuador se apoya en soluciones originales y no desprovistas de interés.

El post-neoliberalismo actual accarea nuevos desafios teóricos que, considerando las nuevas condiciones de lucha social y política que se presentan en el continente, llaman de manera urgente a prácticas necesariamente innovadoras, y mas que en todo otro momento, exigen reflexiones y proposiciones estratégicas orientadas en función de las nuevas manifestaciones de acceso al poder.
Las proposiciones del grupo boliviano Comuna, como lo he mencionado anteriormente, representan una verdadera excepción, constituyendo de esta manera el corpus teórico mas rico de la izquierda latinoamericana, un ejemplo único en su historia por su capacidad de conjugar los análisis académicos e individuales de una gran creatividad teórica, por autores como Alvaro Garcia Linera, Luis Tapia, Raúl Prada, entre otros, y ofreciendo observaciones politicas directas. En estas condiciones, García Linera fue nombrado vice-presidente de la República y Prada fue un importantísimo parlamentario constituyente.
La dificultad que encuentra la izquierda en Latinoamérica para desarrollar una teoria a partir de la práctica, se puede explicar por diversos factores. Entre estos podemos distinguir la dinamica adoptada por la práctica teórica concentrada por lo esencial en las universidades, víctimas de los efectos del cambio en el plano académico: ofensiva ideológica del liberalismo, encapsulamiento respecto a la división del trabajo interno de las universidades, en particular debido a la especialización, refugio además en posiciones poco críticas y escrupulosas que son por lo general doctrinarias negando toda alternativa, o critica objetiva.
Por otro lado, el proceso para sobrepasar realmente el neoliberalismo a introducido temas bastante alejados de la dinámica de reflexión académica, como aquellos de pueblos originarios y de Estado plurinacionales, la nacionalizacion de los recursos naturales, la integración regional, el nuevo nacionalismo y el post-neoliberalismo, temas bastante alejados de aquellos que habitualmente se abordan en los cursos universitarios y sobretodo de aquellos que son privilegiados por las instituciones de búsqueda y desarrollo. Estos últimos han privilegiado las proposiciones definidas por matrices fragmentadas de la realidad social, desvalorizando las interpretaciones históricas globales, y acentuando de esta manera la fragmentación, la ruptura entre las diferentes esferas, económica, social, politica y sobretodo cultural, de la realidad concreta.
No tenemos que olvidar los efectos de la crisis ideológica que afectan las prácticas teóricas en la transición del período histórico pasado al actual, con la descalificación de los denominados mega-relatos y la utilización generalizada de la idea de "crisis de paradigmas"; Resultado de todo esto, los modelos analíticos generales fueron abandonados para terminar adhiriendo al post-modernismo, con las consecuencias señaladas por Perry Anderson: estructuras sin historias, historia sin sujetos, teorías sin verdades, un verdadero suicidio de la teoría y de toda tentativa de explicación racional del mundo y de sus interacciones sociales.
Los temas esenciales para las estrategias del poder, tales como el poder mismo, el Estado, las alianzas, la construcción de los bloques alternativos de fuerzas, los procesos de acumulación de fuerzas, los bloques hegemónicos, entre tantos otros, fueron desplazados o desaparecieron por completo, en particular a medida que los movimientos sociales se transformaron en protagonistas centrales en las luchas neo-liberales.
El paso de la fase defensiva a la fase de disputa hegemónica deberá significar, como es el caso en los textos del grupo Comuna, una recuperación de estas problemáticas, una actualización para el período histórico de la hegemonía neoliberal y la lucha contra el mercantilismo.
Refugiarse en la óptica de la simple denuncia, discursos de Chávez y de Raúl Castro, sin compromiso alguno por la formulación y la construcción de alternativas políticas concretas, tiende a distanciar una parte importante de la intelectualidad de los procesos históricos concretos en los cuales los movimientos populares son confrontados en el continente, lo que los condena a tentativas empíricas de ensayo y errores, en la medida donde ellos no pueden contar con el apoyo de una reflexión teórica comprometida con el proceso de transformacion existente.
La tentación por la opción contraria es enorme considerando que Fidel Castro no es Lenine, que Ernesto Guevara no es Trosky, que el general Hugo Chávez esta lejos de ser un Mao Tse Gong, que Evo Morales no tiene nada de un Ho Chi Minh y que Rafael Correa no es Gramsci. Sería demasiado fácil rechazar los procesos históricos reales puesto que no corresponden en nada a los sueños de la revolución construidos con el impulso de otras eras, que de tratar de descifrar la historia contemporanea con sus enigmas específicos o tratar de reconocer los signos del nuevo paisaje latino-americano o satisfacerse con los resumenes mas que simplistas y reductores de las interpretaciones sectarias y estériles de que aquellos que tienen miedo de la historia.
Refugiarse en las formulaciones que ofrecen los textos clásicos es el camino más cómodo para un intelectual, pero también es aquel que conduce más rápidamente a la derrota. Las derrotas no se explican con razones politicas, sino más bien por razones morales y la traición es la mas común. La necesidad política conduce por lo general a visiones infrapolíticas y morales; el diagnóstico de Trosky sobre la Unión Soviética fue el modelo opuesto: se trata antetodo de la explicación política, ideológica y social de los caminos abiertos por el poder bolchevique. Es por ello que paso de la tesis de la revolución traicionada a la afirmación substancial del Estado bajo la hegemonía de la burocracia.
La defensa sin cese de los principios que se suponen están contenidos en los textos clásicos parece explicarse de ella misma, pero no muestra nada de esencial: ¿por qué las visiones de la ultra-izquierda, doctrinarias, extremistas, nunca han triunfado, no logran jamas convencer la mayoria de la población? ¿por que jamás han podido contruir organizaciones capaces de dirigir los procesos revolucionarios?
Aparentan mas a una succesión de fracasos sobre fracasos sin jamás conducir a un proceso de contrucción de fuerzas revolucionarias. No es mera casualidad si el horizonte de la intelectualidad es comunmente aquel de la polémica al interior de la ultra-izquierda y de las críticas a los otros sectores de la izquierda, sin tomar parte en los grandes debates nacionales, evitando hacer frente centralmente a la derecha o participar a la disputa hegemónica. Aquellos que no aparecen más que en los espacios públicos para criticar a los sectores de la izquierda, muy a menudo utilizando los espacios mediáticos de los órganos de la derecha han perdido de vista a sus enemigos fundamentales y los grandes enfrentamientos ideológicos con la derecha.
El desafío principal para un intelectual o pensador es de afrontar las contradicciones de la historia en condiciones óptimas y libre de todo escrúpulo ideológico. Este trabajo teórico es indispensable y no se puede hacer que a partir de realidades concretas de cada píis, articulada con las reflexiones sobre las interpretaciones teoricas y las experiencias históricas acumuladas por los movimientos populares en el transcurso del tiempo.
La realidad es implacable con los errores teóricos y la caída de los príncipes de la revolución lo demuestra y en la América Latina del siglo XXI sus miembros merecen y requieren de una teoría a la altura de los desafíos presentes. Inútil entonces res resucitar viejos fantasmas con el único propósito de aferrarse al poder como un pez se aferra al anzuelo.
América latina se merece construir su historia política sin la presencia de los militares o de ejércitos revolucionarios. Separar la política del yugo militar me parece vital para nuestras sociedades. Por un lado tenemos grandes figuras históricas emanadas de la sociedad civil y por el otro la gran mayoria de nuestros movimientos sociales han sido dirigidos por la interpretacion militar del pensamiento político, sean estos nacionalistas pro-imperialista o revolucionarios.
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