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EL BESO DE JUDAS ¿Traición o Liberación?

Misterios, el 21/04/2011 por El Triangular Magazine

 


Quién en el mundo no recuerda la historia del que fuera el amigo predilecto de Jesús, uno de los doce apóstoles, aquel que tuvo la osadía de venderlo por 30 monedas de plata, identificándolo con un beso. Pero después, enloquecido por el remordimiento, se ahorcó…
 
Desde entonces, Judas se ha convertido en el símbolo de la traición por excelencia. En los mataderos llaman «judas» a la cabra que conduce a los animales al degolladero. En Alemania, el registro civil puede impedir que los padres pongan el nombre de judas a sus hijos. Los guías de la antigua iglesia de la virgen María, conocida como la «iglesia colgante», en el barrio copto de El Cairo, señalan una columna negra que destaca entre la columnata blanca del templo: Judas, por supuesto. En definitiva, el cristianismo no sería el mismo sin su traidor.
 
 
 
El hombre más odiado de la Historia
Judas es el hombre que entregó a Jesús, aparte de eso no se sabe mucho de él antes de ser Discípulo, aparte de que se llamaba "Judas Iscariote" y que era el único de los doce discípulos que venía del sur, en Judá, pues el resto provenía de Galilea, en el norte.
Cuando los doce discípulos viajaban y predicaban, recibían ofrendas, por lo que era necesario que alguien fuera el tesorero, y eligieron a Judas, por lo que también fue calificado como ladrón y codicioso, lo que fundamenta la idea de la avaricia que lo llevaría a traicionar a Cristo por treinta piezas de plata.
Antes de la Pascua final, Judas fue a los principales sacerdotes y oficiales del Templo, y acordó con ellos en traicionar a Jesús por dicha suma de dinero. Los otros discípulos no sabían nada de esto. Todos ellos fueron con Jesús al aposento alto donde comieron la cena de Pascua. Después de la cena Jesús lavó los pies de los Discípulos. Judas estaba sentado cerca de Jesús, y lo oyó decir: "uno de vosotros me va a entregar" (Juan 13:21). 
Después de la Pascua y la Santa Cena, Jesús llevó a sus Discípulos ya de noche al Huerto de Getsemaní. Jesús oró en la oscuridad, mientras que los once Discípulos se dormían.
Luego, en la oscuridad se podía oir el sonido de la multitud que se acercaba. "Vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba [Judas] les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó...Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron" (Mateo 26: 47-50).

Pero cuando Judas se dio cuenta de lo que había hecho, trató de devolverle las treinta piezas de plata a los sacerdotes. Ellos rehusaron aceptarlas, y Judas tiró el dinero al piso del Templo. Él salió y se suicidó, colgándose, probablemente con su propio cinturón, el cual se rompió y su cuerpo cayó sobre unas rocas, "Y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron" (Hechos 1:18).
Ese fue el fin de la vida de Judas, una historia trágica, pero podemos aprender muchas lecciones de ella. Sin embargo, más allá de las apreciaciones personales, existe un trasfondo siniestro en las representaciones tradicionales de Judas, pues a medida que el cristianismo se distanciaba de sus orígenes como secta judía, los pensadores cristianos fueron encontrando cada vez más convenientes culpar al pueblo judío del arresto y la ejecución de Cristo, y presentar a judas como el arquetipo del judío. Los cuatro Evangelios, por ejemplo, son indulgentes con Poncio Pilatos, el procurador romano de Judea, pero condenan a Judas y a los sumos sacerdotes judíos.
 
 
El otro rostro de Judas
El erudito casi octogenario, Rodolphe Kasser, quien es un experto en la lengua copto, la cual aparece con caracteres griegos y egipcios, observó que la línea inicial de la primera página del texto apócrifo señala lo siguiente: «Crónica secreta de la revelación hecha por Jesús en conversación con Judas Iscariote ... ». Después de casi 2.000 años, el hombre más odiado de la historia vuelve a aparecer.
La «crónica secreta» nos presenta un judas muy distinto a la versión tradicional que ha imperado en el mundo. En esta versión, es un héroe y, a diferencia de los otros discípulos, comprende verdaderamente el mensaje de Cristo. Al entregar a Jesús a las autoridades de Roma, no hace más que cumplir el mandato de su líder, plenamente consciente del destino que le espera. Jesús le advierte: «Te maldecirán».
National Geographic Society, que contribuye a financiar la restauración y la traducción del manuscrito, ha encargado a un importante laboratorio de datación por carbono 14 de la Universidad de Arizona el análisis del códice que contiene el evangelio. El análisis de cinco muestras distintas del papiro y la cubierta de cuero fijan la fecha del códice en algún momento entre los años 220 y 340 d.C. La tinta parece ser una antigua receta: una combinación de sulfato ferroso, tanino, goma arábiga y agua, mezclada con tinta de negro de humo. Además, según los expertos en copto, el evangelio contiene giros reveladores que indican que fue traducido del griego, el idioma original de la mayoría de los textos cristianos escritos durante los siglos I y II. «Todos coincidimos en situar esta copia en el siglo IV, asegura un experto.
Otra confirmación nos llega del pasado. Hacia el año 180 d.C., Ireneo, obispo de Lyon en la Galia romana, escribió un tratado titulado Contra las herejías. El libro era un ataque feroz a todos aquellos cuyos puntos de vista sobre Jesús y su mensaje se apartaban de la ortodoxia de la Iglesia. Entre los blancos de sus críticas había un grupo que veneraba a judas, «el traidor», y que había producido una «historia falsa», que «llaman el Evangelio de Judas». Al parecer, varios decenios antes de que se escribiera el manuscrito que Kasser tiene en sus manos, el colérico obispo ya tenía noticias del texto original griego.
Sin embargo, en el año 2002, se puso en evidencia una información antiquísima, la investigación del apócrifo evangelio de Judas, una de las tantas escrituras, en las cuales interviene básicamente la filosofía gnóstica, perseguida y condenada por la iglesia católica, fundamentalmente en los inicios de la cristiandad. Las edades cronológicas de los textos apócrifos datan sobre siglos II y III D.C aproximadamente, y es importante aclarar que no son relatos vividos directamente sino producto de una transmisión oral y en muchos de ellos se percibe claramente el espíritu de la filosofía gnóstica de la época.

 
Cronología de un misterio
La primera referencia moderna conocida al Evanegelio de Judas data de 1983, cuando alguien propuso su compra a la Universidad Metodista del Sur y el experto Stephen Emmel pudo examinarlo brevemente, junto con otros manuscritos. Según se cree, lo descubrieron en 1978 unos campesinos egipcios en la localidad de El Minya, y fue sacado de Egipto de forma ilegal.
 
El anticuario que intentó venderlo pedía una cifra que los posibles compradores consideraron excesiva (tres millones de dólares por el lote en el que iba incluido), por lo que tuvo que desistir. El texto estuvo depositado desde 1984 en un banco de Nueva York.
En 2002 lo adquirió la Mecenas Foundation for Ancient Art, radicada en Basilea, una fundación privada de Suiza, dirigida por el abogado Mario Roberti. Esta fundación contactó con National Geographic Society para que restaurase, datase y tradujese el manuscrito. Según el vicepresidente de esta institución, Terry García, el códice estaba muy deteriorado, y, si no hubiesen actuado de inmediato, hubiera acabado convirtiéndose en polvo.
Rudolf Kasser hizo pública la existencia del texto en una conferencia que tuvo lugar en París, en julio de 2004. Al año siguiente, un portavoz de la Maecenas Foundation anunció su traducción inminente al inglés, francés y alemán.
 
 
 
National Geographic Society eligió para hacer pública la restauración y traducción del manuscrito la fecha del 6 de abril de 2006, fecha que estaba próxima a la Semana Santa, en que se conmemora la muerte de Jesús de Nazaret. El 9 del mismo mes programó el estreno televisivo de un documental sobre el manuscrito.

El puzzle del pasado
El profesor Rodolphe Kasser cogió el antiguo texto y leyó en voz clara y resonante unas extrañas palabras: «pe-di-a-kan-aus ente pla-nei», eran copto, la lengua hablada en Egipto en los albores del cristianismo, nadie había vuelto a oírlas desde que la primitiva Iglesia cristiana prohibió a sus adeptos la lectura de aquel documento.
El profesor Rodolphe Kasser, fue el responsable de la coordinación de los equipos de traductores y restauradores que en Suiza se ocuparon de sacar a la luz el Evangelio de Judas. Catedrático de Copto de la Universidad de Ginebra y teólogo, ya retirado, Kasser recuerda que el manuscrito choca con la tradición católica, ya que sostiene que Judas cumplió una misión encomendada por Jesús. 
Misteriosamente,  este ejemplar sobrevivió a los embates del tiempo, oculto durante siglos en el desierto egipcio. Finalmente fue descubierto a fines del siglo XX, para luego desvanecerse en el submundo de los tratantes de antigüedades, uno de los cuales lo abandonó durante dieciséis años en la cámara acorazada de un banco de Hicksville, en Nueva York. Cuando llegó a manos de Kasser, el papiro (especie de papel hecho con plantas acuáticas secas) ya se estaba desintegrando, y su mensaje estaba a punto de perderse para siempre.
Antes de la traducción propiamente dicha, comenzó  el trabajo de ordenar las piezas pues nunca en su larga carrera había visto un texto tan arruinado. Entre otros motivos, el formidable deterioro del original se debe a la idea de un genio que antes del año 2000 decidió congelar el libro, con la pretensión de detener la acción de las bacterias. 
Luego se inició el complicado proceso de traducción del copto, que es la lengua que se hablaba en Egipto en la época del Imperio Romano. Se escribe usando el alfabeto griego más algunos signos suplementarios para sonidos que en el griego no existían. 

 
Los gnósticos: gestores de los textos apócrifos
«Gnosis significa "conocimiento" en griego, los gnósticos creían en un principio supremo de bondad, entendida como una mente divina, más allá del universo físico. El ser humano posee una chispa de ese poder divino, pero está aislado de la divinidad por el mundo material que le rodea.» Para los gnósticos, un mundo defectuoso, obra de un creador inferior y no del Dios supremo.
Apócrifo (del latín  apokryphos, «oculto»), es un adjetivo que se refiere a algo que es fabuloso (en el sentido de fábula, cuento), supuesto o fingido.El término se utiliza especialmente con referencia a libros o autores sagrados que no se incluyen dentro del canon de la Biblia, es decir, dentro de los 73 ó 66 libros aceptados comúnmente por católicos y protestantes, respectivamente (desde Génesis a Apocalipsis o Revelación). 
Los gnósticos representaron una desviación importante dentro del cristianismo primitivo. Para ellos, el dios del Antiguo Testamento es un falso dios que engaña al hombre. El gnóstico pide y busca la desaparición del mundo físico y piensa que, para salvarse, el hombre debe tener acceso a unas fórmulas de salvación. Según ellos, los apóstoles no entienden el mensaje de Jesús. Hay un momento del texto en el que Jesús, viéndoles realizar el rito de la eucaristía, se ríe de ellos y les dice que "adoran a un dios que no existe". 
Los cristianos sostenían que sólo Jesús, el hijo de Dios, era a la vez humano y divino, los gnósticos creían que la gente corriente podía estar conectada con Dios. La salvación se alcanzaba despertando la esencia ISRAEL. Divina del espíritu humano y conectándola con DIOS. Para eso se precisaba la guía de un maestro, y tal era, según los gnósticos, la función de CRISTO.
Curiosamente, para el judaísmo este es un texto bienvenido dado que, hasta ahora, la figura de Judas se ha identificado históricamente con el judaísmo en general. Ciertas corrientes judías creen que este descubrimiento va a ayudar a combatir el antisemitismo tradicional, dado que Judas deja ahora de ser el malo de la historia. 
Es un texto que fue considerado herético por las autoridades de la Iglesia primitiva. Se conocía su existencia gracias al libro Contra las Herejías, del obispo Ireneo de Lyón, escrito en el Siglo II. Pero desde entonces se le dio por perdido. 
Aunque el Papa no se ha pronunciado oficialmente aún, los teólogos de la Iglesia católica dicen que las revelaciones del Evangelio de Judas no son tan importantes ni añaden nada trascendente. 
Sin embargo, este  Evangelio cambia por completo la óptica tradicional sobre Judas. No hay traición, sino que Judas cumple una misión muy concreta encomendada por el propio Jesús. Para los gnósticos, Judas libera al dios encerrado en Jesús de su envoltorio mortal. Sería entonces un favor y un sacrificio por parte de Judas. En el Evangelio tradicional hay un momento tras la Última Cena en la que Jesús dice a Judas: "Ve a cumplir tu misión". Este texto se interpretó siempre en clave de don adivinatorio, mientras que ahora, a la luz de estos textos, podemos interpretarlo como un encargo y un pacto entre los dos. Cristo, dada su naturaleza divina, sabía que iba a ser traicionado, por tanto no pudo haber sorpresa y, sabiendo que el momento se acercaba pidió a su amigo Judas, que era un discípulo intelectualmente superior a los otros, que lo entregara. 
Judas preguntó a Jesús: "¿Y yo que gano entregándote?". A lo que Jesús respondió: "Serás el hombre más detestado de la Tierra pero, finalmente, tu estrella será la que brille con más fuerza en el firmamento". 


Fuentes
TRABAJO DE RECOPILACION DE ESQUINAMAGICA.COM
national geographic ingles / national geographic español
http://www.webislam.com/?idt=4532
 

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