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Los cristales y su poder vibratorio

Misterios, el 30/04/2011 por El Triangular Magazine

 

 

Cristal, belleza, transparencia, reflejos de luz... 

Para la mayoría de la gente, el cristal se confunde con el vidrio o con una variedad más refinada, más costosa o de más calidad que el vidrio. No obstante, la realidad es muy diferente, primeramente el cristal es el resultado de un proceso natural de enfriamiento de los minerales, mientras que el vidrio es un elemento que no existe como tal en la naturaleza. El vidrio es una mezcla de silicatos creada por el ser humano y de cuyos vestigios más antiguos provienen de Egipto hace 1.400 años, en tanto que el cristal existe desde hace millones de años en nuestro planeta.

 Se piensa además que su  utilización  está  ligada a la existencia de la "buena" o "mala suerte", aparte de ser un elemento decorativo por su belleza. Pero es un hecho claro que, por tratarse de un mineral, el cristal irradia una energía que puede ser aplicada tanto a nivel físico como psíquico de manera positiva.

El poder de los cristales constituye una fuerza serena y armónica que puede hacer mucho por el bienestar humano. El gran interés que despierta el poder del cristal en la actualidad, es tan solo la punta del iceberg  porque todavía ignoramos su real potencialidad.

Una fuerza natural  que, por cierto,  aún no ha sido asimilada por la mente humana, tan reticente respecto de la existencia de aquello que no puede ver ni tocar y que ignora que la energía sí produce vibraciones, lo que trasciende cualquier superstición, pues la ciencia ha progresado bastante como para poder registrar la eminencia de energías.  

Por ejemplo, como los cristales tienen una notable frecuencia de vibración, se utilizan  bastante en la tecnología, es el caso de los relojes  con mecanismo electrónico donde producto de la presión ejercida, el cristal de cuarzo vibra un cierto número de veces por segundo lo que hace avanzar los indicadores de hora.

 

Un cristal es el reflejo externo de su estructura molecular interna, es un macrocosmos de moléculas que transmite energía positiva. En este contexto, cuando se habla de positivo y negativo, no significa lo mismo que cuando se habla de cargas eléctricas, iones o polos, sino que se refiere a la calidad de las vibraciones emitidas por la fuente de energía, es decir, el cristal. Se puede o no se puede creer  que un cristal posee poderes mágicos, eso es algo que depende de la concepción vital de cada persona. Pero no se puede dudar de la capacidad del cristal para emitir energía, y que esta energía puede equilibrar, focalizar, direccionar, purificar o tonificar la propia energía vital.

 

 

 Cuando un mineral en estado líquido se enfría a determinada temperatura, cristaliza en poliedros naturales cuya estructura interna se caracteriza por la perfecta ordenación que adoptan sus moléculas. Todos los cristales son minerales, pero no todos los minerales cristalizan. El cristal se rige por la Ley de la Simetría, donde se distinguen: centro,  plano y eje, agrupando 32 clases de simetrías que conforman 7 sistemas cristalinos (isométrico, tetragonal), rómbico, monoclínico, triciclínico, hexagonal y romboédrico).

Estas 7 denominaciones, de valor universal, contienen las categorías básicas que conforman el reino del cristal.

Los cristales, en general, forman parte activa de la evolución del pensamiento humano a través del tiempo, pues para desentrañar su estructura y penetrar en el misterio de la irradiación de su energía, fue preciso aguardar por lo menos hasta el siglo XIX, cuando en 1803 se admitió como un hecho real la existencia del átomo y en 1898 se descubrieron los electrones, y para conocer la existencia de los neutrones se tuvo que esperar hasta 1930.

 

Es preciso distinguir a los cristales naturales de los artificiales, ya que estos últimos carecen de utilidad para curar o equilibrar, puesto que el cristal rea se carga con la energía del medio, en cambio los cristales artificiales crecen en un medio estéril del que, desde luego, no pueden absorber energía. Muchos cristales se obtienen violando las leyes naturales, son forzados a crecer y desarrollarse contra sí mismos. Así por ejemplo, las esmeraldas sintéticas, los diamantes desarrollados para uso industrial, los granates obtenidos a partir del aluminio, los cristales de rubí que se usan para el láser son algunos casos de cristales artificiales. A esto se agrega los silicon chips o cristales de silicona, cuya técnica se ha desarrollado de manera extraordinaria en Rusia.

 

 

Cómo trabajar con los cristales: Recomendaciones

Al trabajar con cristales se dice que las personas tenemos una mano para dar y otra para recibir. En los diestros, la mano de recibir es la izquierda, que es la mano eléctricamente negativa, posiblemente la menos hábil, pero sin embargo es la más sensible a las vibraciones. La mano derecha, con carga eléctrica positiva, es la de dar. En el caso de los zurdos probablemente sucede a la inversa, pero no siempre, pues los zurdos no son como diestros al revés sino que tienden a ser ambidiestros. En este caso, cada mano es de dar y recibir y es la intuición la que debe guiar a cada uno en relación inversamente proporcional a la habilidad de la que disfruta cada mano. Acostúmbrese a coger su cristal y tenerlo dentro de su mano izquierda (si es usted diestro) uno 2 a 3 minutos antes de comenzar con algún ejercicio o ritual.

 

Lograr concentración a través de la respiración: El aliento es la fuerza vital que activa las funciones del organismo, desafortunadamente, casi todos los seres humanos, hacemos el esfuerzo mínimo para satisfacer nuestras necesidades básicas como si tuviéramos miedo de constatar la fuerza y la plenitud de la vida. Recuerde esto, la fuerza  de la vida penetra en el organismo a través de la respiración, y en la exhalación vuelve a salir de él llevando su carga de residuos negativos.

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