La Vida: Una verdadera Escuela
Opiniones, el 22/08/2011 por María Inés Aguila Fuenzalida
Es una realidad, hay mucho dolor en el Mundo. No sé que ha ocurrido, pero en vez de minimizarse lo negativo parece reinar y desestabilizar la vida de cada uno de nosotros. Envidia, odio, resentimiento, maldad, venganza, deseos insatisfechos. Una potencia que a modo de tifón comienza a succionar lo que logramos, lo que tenemos en mente, nuestra proyección.
Detenerse un rato es un buen ejercicio. Meditar y retrotraer la mirada hacia lo que fuimos y lo que somos. Entender motivos de fondo, madurar , clarificar nuestros más hondos sentimientos es tan necesario como cuidarse y velar por nuestra integridad. Es por eso que hablamos de calibrar nuestras energías, armonizarnos, expandir la conciencia. Sentimos miedo de lo que puede ocurrir, no sólo con nosotros, sino con lo que " sale verdaderamente de nosotros".

Erramos al caminar, nos equivocamos tantas veces. Somos tan imperfectos los seres humanos, pero tenemos la manía de creernos todopoderosos. Es por eso que necesitamos fortaleza, sabiduría, sapiencia y compañía. No podemos solos, no somos capaces de entenderlo todo. He ahí el primer paso para asumir una vida más plena.
Es que la vida se ha tornado cada día más dura, más corrosiva, menos sencilla. Hemos perdido el rumbo y, tal vez, ya ni siquiera nos importe encontrar una brújula. No hay mucho que escarbar en un mundo que no nos ofrece nada y sí nos exige mucho. Esa dualidad es la que nos mata día a día , carcomiendo cualquier reacción que facilite el rescate.
¿Qué nos queda?. Nuestro nicho, los verdaderos afectos, una cama mullida, dar lo mejor de nosotros sin esperar lo mismo. También nuestra capacidad de ser y reaccionar. La reacción es esencial. Abrir los ojos y entender lo sublime no como una obra de teatro, sino como parte de un todo.
No entendamos la existencia como si fuésemos pasajeros en un vagón cualquiera, sino como la opción que en algún momento tuvimos de haber escogido el que más se adapta a nuestra forma.
Nunca debemos olvidar que siempre habrán instancias donde la Felicidad nos abre los brazos , y es más potente cuando la vivenciamos después de haber estado del otro lado del pupitre.
María Inés Aguila Fuenzalida
Trabajadora Social especialista en Familia - Tarotista - Sanadora Pránica.
maria.ines.aguila@gmail.com

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