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El Lago Titicaca: La maravilla contaminada

Planeta, el 12/12/2011 por Geraldine Garate Ormeño

 

Un manto verde en el lago navegable más alto del mundo,  no es un buen  presagio para el futuro de sus azules aguas, afectadas por desagües urbanos que hacen proliferar algas devastadoras, y por relaves mineros con consecuencias devastadoras para la flora y fauna. Es así que en una de las maravillas de la naturaleza  se ha formado una alfombra gruesa de algas que impiden el paso de la luz y perjudican la oxigenación del lago, afectando severamente el desarrollo ecológico.

 

 

El lago Titicaca es un cuerpo de agua ubicado en la meseta del Collao en los Andes Centrales a una altura promedio de 3812 msnm entre los territorios de Bolivia y Perú. Posee un área de 8562 km² de los cuales el 56% (4772 km²) corresponden al Perú y el 44% (3790 km²) a Bolivia y 1125 km de costa;1 su profundidad máxima se estima en 281 m y se calcula su profundidad media en 107 m.

El lago Titicaca tiene gran importancia pues actúa como moderador del  clima de su zona circundante, ya que absorbe y retiene la energía solar del día y la irradia en la noche. Por esta razón el clima en las zonas circundantes al lago no son extremadamente frías como se esperaría sobre los 3800 msnm, esto a su vez influye en las actividades agropecuarias en el área que rodea al lago. Si el lago Titicaca no existiera, esta zona hubiera sido un páramo helado sin habitantes.

 

PROLIFERACION DE ALGAS

En Perú, a mediana distancia de la bahía de Puno, el verde esmeralda que cubre las aguas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, llama la atención de los turistas y los induce a utilizar sus cámaras fotográficas o filmadoras. Sin embargo ese verde idílico resulta engañoso, ya que en realidad es el síntoma de una grave enfermedad ecológica.

Tampoco es atractivo de cerca, pues huele mal. El verde vegetal que flota sobre el lago compartido por Bolivia y Perú tiene de tres a cuatro centímetros de espesor y está formado por un alga del tamaño de una lenteja, que se ha propagado excesivamente.

Esta alfombra de "lentejitas" absorbe los nutrientes, impide el paso de la luz solar al fondo de las aguas y no permite la vida de los peces y otros animales, según advirtió hace seis años la peruana Universidad Nacional del Altiplano, la primera entidad que reaccionó ante el problema.

Como es de suponer, esta proliferación de las algas es culpa del ser humano: prosperan desde hace 12 años gracias a los nutrientes contenidos en los desechos líquidos que se vierten constantemente en el lago.

 

De hecho, el Lago Titicaca recibe siete descargas directas de la red de desagües de Puno y varias de la actividad agrícola, además desembocan en él varios ríos que acumulan desechos en sus recorridos. Sólo 45 por ciento de los flujos de desagüe de la localidad son conducidos a la planta de tratamiento de aguas servidas de El Espinar. El resto se descarga directamente en el lago.

 

Por el lado peruano, sus aguas son bombardeadas por 12 colectores de desagüe de Puno, la ciudad más grande de la zona, con más de 130 mil habitantes.
El problema se agrava en las temporadas de lluvia, cuando la basura de la ciudad es arrastrada hacia las aguas, debido al inadecuado sistema de drenaje pluvial.

Por el lado boliviano la contaminación se genera por desechos sólidos y aguas servidas, especialmente en Copacabana, la bahía de Cohana y Tiquina, pues en estas poblaciones no existe un sistema de alcantarillado y los desechos desembocan en el Titicaca.

 

Cohana

Hay lugares en los que pareciera que la naturaleza se hubiese esmerado en crear paisajes de gran belleza. Uno de ellos, es sin duda el Lago Titicaca y sus alrededores. Sin embargo, lo que a la naturaleza le costó siglos, el hombre parece empeñado en destruirlo en pocos años. Un ejemplo de ello es la Bahía de Cohana, uno de los sitios que en las últimas décadas ha sufrido con mayor fuerza la contaminación de sus recursos hídricos y es el sector, del lado boliviano del lago, más afectado por este problema.

En Bolivia a  Cohana, como a tantos poblados andinos, sólo se le conoce por una desgracia. Desde hace algunos años, los desagües del Alto la Paz, una población casi diez veces superior a la de Puno, van a parar a sus aguas, contaminándolas cotidianamente; ensuciándolas a tal punto que es posible distinguir claramente una gran mancha de lenteja de agua, según algunos especialistas, desde el espacio.

Al lugar sólo se tiene acceso a través de una trocha llena de huecos que recorre una pampa por la que también viajan, con el mismo destino, las pestilentes aguas del fenecido e hipercontaminado río Katari, el colector final de los desagües del alto.

La bahía pudo ser un paraíso turístico. Por las cercanías se pueden encontrar chullpas y, hasta hace algunos años, las parihuanas atiborraban este paisaje. No obstante, este destino fue negado y en su lugar se encuentran, ahora, las 4 mil 200 hectáreas de terreno afectadas con aguas residuales de origen urbano, tal cual lo ha informado la Autoridad Binacional del Lago Titicaca (ALT).

La muestra más contundente del impacto de la contaminación sobre los habitantes de Cohana son los numerosos botes abandonados y regados por toda la zona, antes útiles herramientas de pesca, hoy inútiles armazones de madera. ¿La razón? No hay nada qué pescar.

Este impacto ha hecho que Cohana, un “cantón” del municipio de Pucarani, provincia de Los Andes del departamento de La Paz, sea una zona que se está despoblando rápidamente.

La contaminación en Cohana creció tan rápido, que hoy su situación es insoportable. Con este motivo, hace algunos años la Federación Departamental de Trabajadores Pesqueros del Lago Titicaca tomó medidas de fuerza contra Gobierno Central y la Prefectura de La Paz para exigir medidas urgentes contra la contaminación del lago. Lo mismo en el 2006, cuando los pobladores tuvieron que bloquear las carreteras para pedir acciones contra este problema.

Estos movimientos pusieron los ojos de las autoridades de Bolivia en lo que estaba y aún sucediendo en Cohana, llamando también la atención de distintas instituciones de este país y motivando acciones consecuentes de sus dependencias gubernamentales así como de la ALT.

Los efectos principales de la contaminación tienen un nombre: eutrofización (El uso más extendido se refiere específicamente al aporte más o menos masivo de nutrientes inorgánicos en un ecosistema acuático. Eutrofizado es aquel ecosistema o ambiente caracterizado por una abundancia anormalmente alta de nutrientes) y la bahía puneña del lago Titicaca también sufre por este problema; la diferencia es la escala en que ésta se produce y la situación de la población directamente afectada.

 

Alto La Paz

 La ciudad de alto La Paz tiene una población de un millón 184 mil 942 habitantes (según el censo INE 2010 realizado en el país altiplánico). Además de ser un gran centro urbano,  es uno de las ciudades industriales más importantes de Bolivia. La asociación Boliviana Pro Defensa de los Derechos de la Naturaleza informa que, hasta el 2009, casi la mitad de los desechos de esta ciudad iban a dar directamente al lago, mientras que la otra parte era usada principalmente por la planta de procesamiento “Puchukollo”.


 

 

Entre las sustancias encontradas en el río seco, afluente del Katari, se descubrieron: zinc, amoníaco, cobre, manganeso, cromo, fosfatos, manganeso y sólidos suspendidos provenientes de industrias gaseosas, de bebidas alcohólicas, de comidas, curtiembres, pinturas, textiles y de imprentas.

 Muy pocas personas, a parte de los directamente afectados (aunque los habitantes del Alto no ven los efectos de la contaminación que generan a menos de 84 kilómetros de distancia, en la bahía de Cohana), es poca o incipiente.

 

Copacabana

Copacabana parece una colonia extranjera,  hay tal cantidad de turistas que uno duda sobre la nacionalidad de esta pequeña ciudad Boliviana. La playa principal es de arena muy clara y está llena de botes a pedal ofrecidos a los visitantes; es ahí donde la lenteja se hace presente y los olores horribles invaden el ambiente, especialmente al caer la tarde.

 

Copacabana se ha convertido en uno de los puntos más contaminados junto a Tiquina y la ya mencionada Cohana. Los desechos de su población creciente y la de sus numerosos visitantes van a parar directamente a lago.


LOS RELAVES MINEROS

Las algas no son el único problema ecológico en el lago Titicaca, pues en otras zonas de esta gigantesca masa de agua de 8 mil 100 kilómetros cuadrados las empresas mineras arrojan relaves (escoria y desechos) que matan la flora y la fauna.

El lago Titicaca está siendo contaminado por residuos de la intensa explotación minera de la región peruana de Puno. Todo el caudal de desechos  desagua en sus aguas.

Entre agosto y octubre del año 2000, un crucero de investigación científica peruano-boliviana, con ayuda de expertos de otros países, midió en diversos puntos del lago el impacto ambiental de los relaves mineros y de los desechos líquidos urbanos.



El informe del Proyecto Especial Binacional Lago Titicaca (PELT) arrojó resultados alarmantes y confirma que el problema se ha agravado en los últimos años.

El ingeniero Raúl Marañón, responsable de la misión investigadora, consignó en su informe que la biomasa, que hace una década se estimaba en 9 mil 100 toneladas métricas, es ahora de 49 mil toneladas.

"Obviamente, estas cifras son globales, pero en las áreas con presencia de algas o en que se arrojan relaves mineros, la fauna ictiológica casi ha desaparecido, con graves efectos para la población, que tradicionalmente dependió de su captura para su sustento y alimentación", comentó Marañón.

"El problema no es sólo la disminución del potencial pesquero, sino la peligrosa alteración del equilibrio del ecosistema", agregó.

El informe del PELT conminó al gobierno peruano a completar el sistema de alcantarillado de Puno y a considerar un proyecto para el tratamiento a la totalidad de las aguas servidas, que serán destinadas al riego de los pastizales del altiplano, donde crece el "ichu", una dura y pobre gramínea.


MEDIDAS

Es preciso detallar que, ambos países, para erradicar esta problemática, han tomado acciones menores, obteniendo resultados mediocres, sin lograr desaparecer la molestia y la preocupación de los pobladores del lugar.

Las consecuencias ya se advierten, la fasciola hepática ronda constantemente y ataca a los niños. En un reciente estudio realizado en escuelas del lago Titicaca (lado Boliviano), se reveló que siete de diez niños analizados tenían este parásito. Además, se han reportado muertes y enfermedades relacionadas con la calidad del agua afectada por los desechos que se vierten hacia esta zona.

 

Entidades como el PELT han preferido guardar silencio o desentenderse del problema. Los Andes, pese a que lo intentó, no pudo contar con ninguna declaración de parte un miembro de esta institución, pues para dar entrevistas sobre el problema, ellos precisan de una “solicitud para acceder a la información”, como si se tratara de asuntos que no importan al resto de la sociedad.

En este contexto, son determinantes las conclusiones de la Liga de Defensa del Medio Ambiente cuando analizan las razones económicas del descuido estatal de los problemas ambientales: “La causa y el efecto (del descuido) tienen una raíz en el modelo de desarrollo vigente, caracterizado por su perfil extractivista y primario exportador que ha hecho un énfasis exacerbado en los sectores de hidrocarburos, minería y energía, tornándose más preeminentes que antes. El avance acelerado y a ultranza del modelo extractivista y primario exportador desafortunadamente requiere de una gestión ambiental y de autoridades ambientales débiles y con poco poder de decisión”.

Existe un programa de descontaminación del Titicaca que demanda 23 millones de dólares, pero para implementarlo es necesario que ambas naciones (Bolivia y Perú) lo asuman de manera conjunta pues es una problemática que atañe directamente a ambos países hermanos.

 

El proyecto gubernamental denominado “Desarrollo sostenible del lago Titicaca” eligió a los municipios de Copacabana, Achacachi, Viacha, Tiawanaku y Tiquina, para ejecutar proyectos de alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas servidas y botaderos de basura, como parte de la lucha contra la contaminación del lago Titicaca. La dimensión de las obras de saneamiento básico demandará un tiempo de por lo menos cuatro años.

Resulta irónico que Bolivia y Perú hayan promovido la nominación del Lago Titicaca como una de las maravillas naturales del planeta y, en ese marco, no hayan efectuado estrategias para iniciar un efectivo  control de las descargas de desagües y las acciones de recuperación del ecosistema acuático, para acabar con el exceso de algas acuáticas que limitan la vida de la flora y fauna en el fondo del lago.

Es fundamental que las autoridades locales la necesidad de depurar previamente las aguas residuales que descargan al lago y limpiar el fondo del mismo.

Así mismo, las autoridades de Bolivia y Perú deberán establecer un férreo  compromiso para aumentar el control de las actividades mineras, para impedir que los relaves sigan siendo arrojados al lago.

 

FUENTES:

 

http://www.ambiental.net/noticias/contaminacion/TiticacaContaminacionMineraAbr09.htm

http://www.tierramerica.net/2001/0617/articulo.shtml

http://www.terra.com.pe/turismo/noticias/tur9318/urge-detener-contaminacion-lago-titicaca.html

 

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