TAIJI: Mar de sangre por el sacrificio de delfines
Planeta, el 04/06/2011 por Geraldine Garate Ormeño
The Cove es un documental de investigación y de denuncia, posee tan marcado realismo que no es apto para espíritus muy sensibles. Este documental fue elaborado por un grupo de activistas que se mezclan con los japoneses y graban como realizan la explotacion de estos animales.
El Paraíso maldito
Taiji es como “delfinolandia” pues la figura del delfín está en todas partes: señales de tráfico, plazas y por supuesto en los restaurantes. Sus habitantes son pétreos y silencioso sobre todo con los visitantes y periodistas. El faro del pueblo tiene un monumento erigido por los pescadores como homenaje a los animales de cuya explotación viven. Irónicamente cada año, los habitentes se congregan para rezar por las almas de los cetáceos muertos ¿cinismo, conciencia o coartada?
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Taiji es un lugar verdaderamente paradisíaco, plantado en el extremo meridional de una boscosa y escarpada península. Con playas de arena inmaculada y un ecosistema casi intacto y poseedor de una belleza sobrecogedora para los visitantes, que no son muchos pues aquello tiene veto turístico. Habitado por aproximadamente 3.500 personas y conocido antiguamente como una localidad ballenera (varias técnicas de captura de ballenas se originaron en la zona) y ahora tristemente conocidos como cazadores de delfines…
Taiji es un pueblo japonés donde se matan 23 mil delfines al año. Cada temporada, el mar de esta localidad se torna rojo producto de la sangre de los delfines sacrificados para así poder vender su carne en supermercados y restaurantes, una práctica denunciada por el documental The Cove.

Año tras año, entre el 01 de septiembre y el 28 de febrero en Taiji, el mar se vuelve como el vino (como decía Homero en otro contexto), tinto como la sangre de los miles de delfines que son masacrados y distribuidos a diferentes empresas y negocios e incluso innumerables colegios, despachados genéricamente como “carne de ballena”, de ninguna manera se anuncia como carne de delfín para “no herir la sensibilidad de quienes, cocinada o cruda, la consumen”. Así lo denunció el Japan Times, quien bautizó a la sangrienta bahía como el “Auschwitz de los delfines” debido a la gran polémica desatada cuando cámaras ocultas de Ric O’ Barry filmaron un dramático documental.
¿Por qué cazan a los delfines?
Los objetivos son dos: la producción cárnica y la caza de ejemplares vivos para cautiverio.
Para la producción cárnica los delfines son cargados vivos o heridos en camiones hacia los mataderos cercanos donde mueren degollados y desangrados. La carne, rotulada como "carne de ballena", satisface el consumo de la población japonesa e internacional, donde tiene cada vez mayor demanda.
En Japón la carne de los delfines se comercializa para consumo humano en restaurantes, en sustitución de la carne de ballena cuya caza fue limitada drásticamente en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional.
Ric O' Barry: de cazador a defensor de los animales

Ric O'Barry o Richard (Ric) O'Barry (nacido en 1941) se dio a conocer en la década de 1960 por capturar y entrenar a cinco delfines hembra que fueron usadas para la famosa serie de televisión Flipper.
Ric fue el instructor de delfines en la serie Flipper, un día, uno de los delfines llamada Cathy, murió en sus brazos, fue como un suicidio pues no soportaba el cautiverio. En los mamíferos acuáticos la respiración no es mecánica, como en los terrestres, sino voluntaria. Para Ric, los delfines son mucho más que cetáceos, tienen una identidad propia, muy semejante al ser humano. Desde entonces Ric dejó su trabajo e inició su cruzada conservacionista y The Cove fue para él un acto de expiación.
"El mar de vino"
The Cove, que en el año 2010 ganó el Oscar a mejor documental, denuncia la terrible matanza.
Los pescadores de Taiji se dirigen en pequeños botes hacia conocidas rutas de migración de delfines. Allí sumergen largas cañerías de metal que son golpeadas, generando un sonido que desorienta a los delfines, permitiendo a los pescadores maniobrar sus botes para encerrarlos.
Primero los delfines son conducidos con alevosía hacia una bucólica caleta, luego los cazadores cierran el sector con una red tendida de orilla a orilla y los pacíficos pescadores de la zona se transforman en verdugos que masacran a sus víctimas, no con tradicionales artes de caza de balénidos, sino que a puñaladas de lanzas y garfios, y asisten impávidos a la agonía de quienes nunca han sido enemigos del ser humano, mientras el mar se torna color vino. Algunos delfines tardan más de 6 minutos en desangrarse. En algunas ocasiones, y de forma deliberada, hieren a algunos de ellos para así retener a todos los miembros de su familia, ya que los delfines no abandonan a un miembro de su familia herido que esté sufriendo.

El documental iba a estrenarse el 12 de junio en Tokio, Yokohama y Osaka, pero activistas de extrema derecha salieron a las calles e impidieron su exhibición por considerarlo ultrajante para e honor del país por lo que la policía suspendió el estreno. Los distribuidores llevaron el asunto a los tribunales y estos fallaron en su favor. El documental se logró estrenar en 6 ciudades y no hubo alteraciones al orden público pues los jueces habían prohibido cualquier protesta.

La venganza oculta del mercurio
“Si comes carne de delfín, comes veneno y si comes mucha carne de delfín, ingieres mucho veneno” (Louis Psihoyos, Director del Documental The Cove).
Tetsuya Endo, profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido, realizó un estudio en la localidad de Taiji y comprobó que la carne de ballena y delfín tiene niveles sumamente altos de mercurio, un elemento que en dosis elevadas genera daño al sistema nervioso.
Este elemento se acumula a lo largo de la cadena alimenticia, por lo que depredadores como el delfín, el atún y el pez espada suelen tener los niveles más altos.
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