EL CÓNDOR
Poesía, el 17/08/2011 por Henry Manzueta
Poesía recitada por el Maestro Samael Aun Weor en una fiesta ofrecida en el hotel Internacional de Hermosillo, Sonora; el día 12 de febrero de 1.977.
El Cóndor, ya viejo y desplumado
que contempla la bóveda vacía
con tan honda y tenaz melancolía
Cual si estuviera allí petrificado
Ya no puede volar,
y cuando empieza una blanca nube a cobrar la altura
envidioso la mira y con tristeza inclina taciturno la cabeza
sobre la roca inconmovible y dura.
Sirve de escarnio a los demás Cóndores
que habitan en la roca de granito
y que del hondo espacio triunfadores
bañan sus cuellos en mares de colores
al desgarrar la aurora del infinito.
En la noche, en los hondos agujeros de su peñón,
donde las brisas suaves se refugian
el sueña cosas graves ya que eleva en el aire a los corderos
ya que agarra en las nubes a las aves.

Más envía alas compungido
y no hay en ellas ni siquiera rastros
de aquellos tiempos en que hubiera hasta podido
colgar su enorme y silencioso nido
de las rubias pestañas de los astros
Cuando al rugir el rey de los titanes,
el hondo mar que eterna rabia alienta
y el gabarro ignoto los volcanes
por sentir estertores de tormenta
y escuchar aleteos de huracanes.
Cuando la vida de luz y ambientes puros
del sol siguiendo su luminoso paso
iba alumbrando sus ojos verdes oscuros
en los rojos incendios del ocaso
Yo conozco un poeta como aquel cuya presencia
es un mismo escombro del pasado, no fue devorado.
Hoy vive atado a la roca fatal de la impotencia
Perdóname tú, poeta que sea atrevido
ni quise herirte fungidos rostros
si puedes volar, no estás vencido
aunque no puedes colgar tu enorme y silencioso nido
de las rubias pestañas de los astros.
He dicho:
Samael Aun Weor
© 2009 - 2011, El Triangular Magazine — Informacion, Arte y Cultura, www.eltriangular.info todos derechos reservados.