Madre, mi amiga
Poesía, el 30/11/2011 por Emmanuel Milla-Gatica
Pido perdón a todas aquellas flores
que mi paso sordo no pudo escuchar.
A las briznas de hierba que acariciando mi piel
no pudieron sus lágrimas secar.
Yo pido perdón a los pájaros muertos
por la sufrida despreocupación de mi libertad.

Yo te pido perdón a ti,
Oh madre, Madre de todas las madres,
flor surgida en lo más negro de mi corazón.
Perdón por no haber sabido amarte, escucharte
y alejarme de esta absurda locura de ser un hombre.
Perdóname por todas esas cosechas
que tan pequeñas manos no supieron recibir.
Perdóname por este aire que yo respiro,
y todo cuanto,
me parece nauseabundo
Madre, tú que te fuiste por ahí donde el sol nace cada día,
déjame secar mis lágrimas
y mi felicidad en la senda eterna de de tu luz imperecedera;
déjame separar la maleza, arrugar las espinas
y desnudar mi corazón para recibirte con gracia e impertinencia:
Madre, yo se que cada día tu renaces en mí y para mí.
Madre, yo se que cada día yo nazco en ti y solo para ti.
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