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Percibir, Sentir y Razonar

Remolinos de la Tierra

Poesía, el 04/10/2011 por Emmanuel Milla-Gatica

 


 

 

¿Qué cantaré a mi tierra que no sea algo suyo?

En el techo de la ausencia me inclino como la espiga,

el trigo bajo la hoguera del sol, eres mi testigo y mi orgullo,

fuiste mi morada, el regreso que tal vez nunca siga.

 

Vengo de tu vientre como un símbolo depositado

En las venas del río, fuiste mi tierra y eres mi andar.

Maule has sido, Maule te han llamado,

ímpetu tu tierra, fuerza, valles en tu caminar.

 

El falucho arma la vela de su muerte en el olvido,

el navegante hace la mar, la corriente lo encadena

y es mejor gritar que amar lo que nunca ha sido,

la felicidad y los labios en su condena.

 

Aparece tu sombra como herida en la mañana,

titanes de arena y viento, espejismos en la oscuridad,

nada siembra la memoria, nada engaña,

como la sangre el cántico y el clamor en la verdad.

 

Saldré del desierto arando la madrugada,

arrugando las estrellas, la piel de mil clamores,

redondo como el rayo que perece en la nada

áurea clavecilla en el asombro de las flores.

 

Remolinos de la tierra, panal tejido en el alma,

no puedo, ni quiero detener el zumo de tus pezones.

Tu pecho en mis labios, el arco iris en mi palma,

echan y se atropellan de azuladas efusiones.

 

Centro de la oscuridad, el gran parto te espera

en el ático de la claridad que la claridad misma abrasa.

Te veo yo inclinado como la semilla en la era,

irisando la luz en los agujeros de mi casa.


Maule, tu rivera desprendió lagunas en las estrellas,

se sumerge en los astros donde ha echado raíces.

Y tú surcas fuelles en el halo luminoso, destellas

el firmamento de pétreos angulados, de luceros y de matices.

 

Nueva Bilbao de la Extremadura, más rotundo que la hora,

estallan los cipreses sintiendo tu alarido.

Se abren todas las venas del mundo en tu río, las de la aurora,

y el sol fenece en tu vientre etéreo como un nido.

 

Soy tu hijo y soy tu olvido, tu sombra de ropa cosida,

Por tu corazón iracundo desde tus iracundos dedos,

con sombras y con gemidos anticipas la vida

siempre en el pasto jamás en la herida.


 

 "Manuscrito inscrito y protegido de todo plagio o reproducción por la Sociedad de Poetas de Francia, Depósito legal N° P 0002589H09"

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